En las calles céntricas de nuestra ciudad se incorpora cada vez más una gran cantidad de puestos de venta ambulante, que ofrecen lentes de sol a un precio muy accesible, ya que se consiguen entre los 15 y 25 pesos.
De igual modo, lo aconsejable es que tengan filtros para rayos ultravioletas (UV) como los que se venden en las ópticas, que son productos aprobados y certificados. Los de las calle, en cambio, suelen ser de plástico y se deforman al exponerse mucho al sol, lo que hace que la lente deje pasar los rayos UV, altamente nocivos para la vista.
Con respecto a cómo controlar la venta de lentes no habilitados, los profesionales puntualizan que “la ley de óptica marca que los productos de ópticas solamente se tienen que comercializar en éstas. La ley está vigente pero no en todos lados se cumple; si bien se sacaron de las farmacias, en la calle hay muchos puestos que los siguen vendiendo”.
Por otro lado, el Consejo Argentino de Oftalmología (CAO) alertó que los anteojos de sol que se venden en la calle dañan las pupilas y comprometen seriamente la salud visual, porque aumenta el paso de la radiación a los ojos, lo que causa trastornos en el globo ocular.
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