La empresa TRANSNOA despidió a trabajadores que denunciaron un vaciamiento de la firma y la falta de mantenimiento técnico. En Tucumán, Daniel Blanco (Partido Obrero) cargó sobre las políticas oficiales que propiciaron una falta de inversión en el sector. Además, criticó que el gremio de Luz y Fuerza sea a la vez propietario de la empresa.
Por este motivo, en la mañana de ayer, el Partido Obrero protestó en la Peatonal Mendoza de nuestra ciudad con el objeto de poner en alerta sobre la situación acaecida y, al mismo tiempo, criticar las políticas implementadas hasta el momento en esta área que contribuyeron a generar dicha situación, a lo que se sumaron objeciones en razón del papel desempeñado por agrupaciones sindicales implicadas.
Así, el referente del PO en Tucumán, Daniel Blanco, sostuvo que la concentración llevada a cabo estuvo motivada por el despido de cinco trabajadores en la empresa salteña quienes habían advertido un proceso de vaciamiento de la firma que contemplaba una falta de inversiones para el sector y escaso mantenimiento técnico de los equipos utilizados para el transporte de energía.
A su vez, el dirigente planteó que "en todo este sistema se da la paradoja que quienes son los dueños de TRANSNOA es el propio sindicato, la propia Federación Luz y Fuerza, y, al mismo tiempo, son los que tienen que defender a los trabajadores y usuarios, por lo que hay gato encerrado".
En razón a esto, argumentó que en la década de los 90 se avaló normativamente esta participación gremial a través del llamado sistema de Propiedad Participada y en varios casos, prosiguió Blanco, directamente en el momento de la licitación, se otorgó la porción accionaría o bien la titularidad de la empresa a los gremios. "En distintas ramas de la producción se llevó adelante este sistema de privatización y los sindicatos tuvieron acceso a porciones empresarias", recalcó.
Consideró, paralelamente, que desde la época menemista "se creó un sistema privatizado que se sostiene a través de subsidios que no son invertidos por lo que vamos a una situación de colapso en la prestación de servicios, es lo mismo que ocurre con el transporte ferroviario, lo mismo que ocurre con YPF, donde hemos llegado a una vaciamiento de la producción gasífera petrolera generando desabastecimiento del fluido".
Debido a las inestabilidades que se advierten en la matriz energética de la región, Blanco aseveró que una de las soluciones que intentarán desplegarse se vinculará con un aumento de las tarifas, como ya se oficializó en la provincia de Buenos Aires, donde la administración de Daniel Scioli estableció un incremento del 28 por ciento. En tanto, proyectado a nivel local, Blanco adujo que el Gobierno tucumano tendría en agenda el estudio de una serie de aumentos a la espera de la oportunidad y el monto necesario para aplicar, ya sea de forma secuencial o gradual.
"Antes de cualquier medida como esta, se deben abrir las cuentas de TRANSNOA y de las empresas eléctricas, que se investigue el dinero estatal que ha ido allí, luego reincorporar a los trabajadores, no puede ser que se lleve a cabo una represalia contra las denuncias. Reclamamos que se termine el sistema de privatización que no ha dado ningún fruto en términos de desarrollo nacional, en el progreso del bienestar ciudadano. Y pensamos que es necesaria la nacionalización integral bajo control efectivo de los auténticos trabajadores del servicio eléctrico. Echar a la burocracia de los sindicatos que se aferraron a ellos para transformarse en empresarios, que ya no defienden a los trabajadores, sino que los explotan", consignó Blanco, como instancias en las que debe incurrirse para estabilizar el panorama descripto.
En torno a este tópico y a los cuestionamientos que se vierten en razón de la crisis energética en ciernes, el Gobierno nacional justificó que ello se debe al propio crecimiento que registró el país, lo que propició un ascenso en los niveles de consumo. Consultado sobre esta apreciación, Blanco la desestimó por completo al aducir que "esto es una forma mal intencionada de interpretar la realidad, de invertir su orden. Entonces, no es que hay más gente que utiliza el servicio eléctrico, lo que existe aquí es una falta de inversión, siendo que reciben anualmente subsidios multimillonarios que no son invertidos en instalar nuevas estaciones transformadoras, mejor equipamiento, mejores líneas de transporte".
Seguidamente a ello, resaltó que "en lugar de invertir esos dineros, hay una sustracción, por eso pedimos que se abran las cuentas, cosa que el Gobierno y la Federación no quieren porque quedaría demostrado la connivencia en la malversación de los fondos públicos", detalló.
Finalmente, alegó que la salida para esta disyuntiva parte de "la nacionalización integral del sector puesto que la prestación privada está hecha siempre en función del lucro privado, y cuando se razona así no se piensa en quién recibe ese servicio, sino que trata de aprovecharse de quien recibe la prestación a través de los tarifazos", clarificó Blanco.
Criticidad alarmante
Lejos de negar las deficiencias detectadas en el sistema energético en la región, TRANSNOA describió esta situación en el informe anual que elevó a CAMMESA (compañía que administra el mercado mayorista eléctrico del país).
En el documento, TRANSNOA subrayó que su red de transporte recayó en "un estado de criticidad por demás alarmante", porque "la ejecución de inversiones mínimas necesarias no va de la mano" con el gradual "aumento de la demanda".
La transportista puntualizó además que "resulta habitual que, para evitar restricciones de demanda (cortes), CAMMESA aplique exigencias de operación admitidas para condiciones de emergencia, abriendo líneas, llevando las tensiones fuera de banda, la carga de transformadores por encima de su potencia nominal y las corrientes por las líneas al límite de lo admisible, entre otras irregularidades". En este contexto, TRANSNOA indicó que, "aún con las riesgosas acciones mencionadas, existen estados de demanda (picos de consumo) en los que se debe recurrir inevitablemente al corte de demanda".
La empresa señaló que la cuarta parte de sus líneas de transporte "tienen más de 30 años, de las que un 60 por ciento tiene más de 40 años". En este punto, la transportista consignó que las líneas y estaciones de transformación eléctrica más antiguas son, precisamente, las que conectan a los centros con mayor demanda, por lo que operan con "elevada carga".


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