Aludió a las peleas y pidió a los cardenales que eviten caer en la "lógica del poder"
En la homilía pronunciada en una Basílica de San Pedro teñida de rojo por la presencia de más de 120 cardenales de todo el mundo, Benedicto XVI llamó a sus máximos colaboradores a evitar caer en la "lógica del poder y de la gloria" y a ser servidores de la Iglesia, fieles al ejemplo de Cristo.
"El servicio a Dios y a los hermanos, el don de sí: ésta es la lógica que la fe auténtica imprime y desarrolla en nuestra vida cotidiana y que no es, en cambio, el estilo mundano del poder y la gloria", les recordó el Santo Padre a sus máximos colaboradores, al comentar un pasaje del Evangelio.
"Dominio y servicio, egoísmo y altruismo, posesión y don, interés y gratuidad: estas lógicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar. No hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jesús: El no se limita a señalarlo con palabras a los discípulos de entonces y de hoy, sino que lo vive en su misma carne. En efecto, explica: «Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por la multitud». Estas palabras iluminan con singular intensidad el consistorio público de hoy. Resuenan en lo más profundo del alma y representan una invitación y un llamamiento, un encargo y un impulso especialmente para ustedes, queridos y venerados hermanos, que están a punto de ser incorporados al Colegio Cardenalicio", señaló el Papa.
Sus palabras fueron una alusión directa al clima envenenado que se respira en el Vaticano, golpeado por una fuga inédita de documentos reservados y cartas anónimas que sacaron a la luz intrigas varias, incluido un inverosímil complot de atentado contra el Santo Padre.
"A los nuevos cardenales se les confía el servicio del amor: amor por Dios, amor por su Iglesia, amor por los hermanos con una entrega absoluta y sin condiciones, hasta derramar su sangre si fuera preciso, como reza la fórmula de la imposición de la birreta e indica el color rojo de las vestiduras [...]", recordó el Pontífice.
"Queridos hermanos y hermanas, recen para que en ellos [los cardenales] se refleje de modo vivo nuestro único Pastor y Maestro, el Señor Jesús, fuente de toda sabiduría, que indica a todos el camino", exhortó. "Y recen también por mí, para que pueda ofrecer siempre al pueblo de Dios el testimonio de la doctrina segura y regir con humilde firmeza el timón de la santa Iglesia", concluyó.
Estas palabras de cierre del sermón fueron interpretadas por la mayoría de los vaticanistas como una neta desmentida de los rumores de renuncia al trono de Pedro que corren en torno a Benedicto XVI, que en abril cumplirá 85 años y que utilizó una plataforma móvil para desplazarse en procesión hasta el altar mayor de la Basílica de San Pedro.
Con este consistorio, el cuarto del pontificado de Benedicto XVI, el colegio cardenalicio suma un total de 213 cardenales, de los cuales 125 son electores, es decir, tienen menos de 80 años y están habilitados para participar de un eventual cónclave.
Por primera vez, los 63 purpurados electores "creados" por Benedicto XVI superan a los 62 designados por Juan Pablo II. De los 22 nuevos cardenales, sólo uno es latinoamericano: João Braz de Aviz, arzobispo emérito de Brasilia y prefecto de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada.
Con siete nuevos cardenales, en la geografía del próximo cónclave los italianos pasan a ser el grupo nacional más fuerte, con un total de 30 cardenales electores de los 67 europeos. También crece el peso de los purpurados que pertenecen a la Curia, que, en este consistorio, se llevaron un total de 10 birretes, algo considerado una verdadera victoria para el cardenal Tarcisio Bertone, que habría influido bastante sobre el Papa.
Muy criticada fue la ausencia de designaciones en el continente africano, donde crecen las vocaciones, y una única en América latina, el continente donde vive la mitad de los 1000 millones de católicos..

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