Igual dijo que Gran Bretaña seguirá siendo un socio importante
BERLIN.- "No hablamos más de una unión fiscal. Hemos empezado a hacerla." Con estas palabras, la canciller alemana, Angela Merkel, defendió ayer frente al Bundestag, la Cámara baja del Parlamento alemán, y frente a su país las decisiones tomadas la semana pasada en Bruselas.
Merkel se aferró a su plan y aseguró que el nuevo camino es "irreversible". "Europa saldrá de esta crisis aún más fortalecida", pronosticó.
Exactamente 20 años después de la firma del tratado de Maastricht, en la última cumbre, se tomaron "decisiones significativas que cambiarán a Europa", dijo ayer Merkel en un discurso muy esperado, en alusión al acuerdo que fue apoyado por todos los miembros de la Unión Europea menos Gran Bretaña.
"El camino hacia una unión fiscal que se interpreta en el sentido de una unión más estable es todavía largo, pero ha sido empezado, y yo creo que es irreversible", estimó.
Cuando fue creada la unión monetaria entre los 17 países del euro, fueron muchos los economistas que denunciaron la imposibilidad de que el experimento funcionara a largo plazo frente a las diferencias económicas entre los países que tomaron parte y ante la falta de un gobierno económico central. La crisis de las deudas soberanas sacó a la luz las debilidades de este sistema. "Decidimos con este acuerdo corregir los errores de construcción con que la unión monetaria fue empezada."
Entre las medidas tomadas en Bruselas, la canciller destacó el logro que significa la anticipación a julio de 2012 de la introducción del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEE), al que contribuirán todos los Estados "y no sólo los de [rating] AAA", y que tomará decisiones sobre la base de su mayoría y no de la unanimidad.
Este mecanismo absorberá el actual Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) introducido en los meses pasados como medida de emergencia. Además, se decidió reforzar con nuevos créditos, para un total de 200.000 millones de euros, al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Confianza
El nuevo acuerdo deberá dotar a Europa de "solidaridad, estabilidad y confianza", según la canciller. Merkel considera que "la presente crisis es una crisis de confianza", motivo por el cual una de las medidas clave aprobadas en Bruselas es la introducción en las Constituciones de todos los países de una ley "freno" para las deudas.
Según esta ley, el déficit deberá ser inferior al 2% y quienes no respetan este punto serán "automáticamente" juzgados por el Tribunal europeo. Las consecuencias no se pagarán en términos de "sanciones" sino en términos de cesión de soberanía. Es decir que el país en cuestión deberá tomar medidas impuestas por la Comisión Europea.
"No existen soluciones rápidas ni fáciles frente a la crisis", insistió la canciller, como ya había hecho en otras ocasiones. Acto seguido, volvió a rechazar los eurobonos, que considera una medida inadecuada frente a la presente crisis, cuya solución tiene que ser "un proceso" que puede durar "años". "Superar esta crisis es el reto de nuestra generación", añadió.
En el marco de las crecientes críticas hacia Gran Bretaña por su oposición al acuerdo, Merkel defendió al premier David Cameron y explicó que Londres quería una modificación de los tratados bajo condiciones que los otros países miembros no podían aceptar.
"Lamento muchísimo que Gran Bretaña no esté con nosotros. Lamento muchísimo que haya decidido, hace 20 años, quedarse fuera del euro. Pero creo, con la misma fuerza, que Gran Bretaña seguirá siendo un socio importante para la política europea", dijo la canciller, en el momento más intenso de su intervención.
Su discurso fue recibido con duras críticas por la oposición, que cuestionó la compatibilidad de las decisiones de Bruselas con la Constitución alemana. El líder socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier criticó que "el arma de fuego que tendría que solucionar la crisis sea la modificación de los tratados", y destacó que ésta implica "moverse en un terreno jurídico poco seguro".
Ni el discurso apasionado de la canciller ni los cambios anunciados lograron ayer evitar una jornada negra, la enésima, en las bolsas europeas. Pero la verdadera víctima del día fue el euro. En los críticos meses del verano boreal se había mantenido siempre por encima de los 1,40 dólares, mientras que en los dos últimos meses siempre estuvo entre 1,35 y 1,40. Ayer bajó por segundo día consecutivo y se situó debajo de los 1,30 dólares, en 1,296.
Además, según las estimaciones del instituto de estudios económicos IFO, Alemania podrá a duras penas evitar la recesión en 2012 y crecerá tan sólo el 0,4 por ciento..


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