El 86% de los adolescentes que son padres abandona la escuela

En General Pueyrredon el 46,6% de los alumnos de escuelas secundarias públicas tienen una edad superior a la teóricamente esperada para el nivel educativo que cursan y hay una tasa del 15,8% de deserción escolar.

LA PLATA (Corresponsal).- En la provincia de Buenos Aires hay alrededor de 18 mil padres y madres que tienen entre 14 y 20 años. El 29% pertenece al primer quintil de población y el 45% al segundo, es decir que el 74% de los adolescentes padres/madres son pobres o indigentes.

Los datos provenientes del Instituto para el Desarrollo Social Argentino fueron incluidos en el Informe 2011 del Observatorio Social Legislativo (OSL) que elaboró la Cámara de Diputados bonaerense. En el estudio correspondiente a 2010 se indicó además que el 86% de los padres y madres adolescentes abandonan la escuela y que el 25% busca trabajo y no encuentra.

En el informe confeccionado por legisladores provinciales y especialistas en adolescencia se destacó también que la maternidad a temprana edad incide en la deserción escolar. Para la psicóloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Angeles Diumenjo, ?sería muy interesante realizar, dentro de ese 86%, una evaluación diferenciada de la deserción entre hombres y mujeres puesto que, tradicionalmente, dentro del sistema patriarcal que nos atraviesa ?los hijos son cosa de mujeres?, esto es, la maternidad es asumida culturalmente por las mujeres y, culturalmente, quienes tienden a relegar sus proyectos personales en pos de los familiares somos las mujeres?.

En diálogo con LA CAPITAL, la profesional que trabaja en la asistencia a víctimas de violencia sexual en el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, aseguró que ?el verse enfrentadas y enfrentados a una situación de embarazo, hace que las y los jóvenes se vean empujados a asumir roles adultos en condiciones prematuras, teniendo dificultades para sostener cuestiones de la vida adolescente tales como su escolaridad, si no son acompañados por los adultos?.

Diumenjo analizó además que ?en general, se trata de situaciones en las cuales la necesidad económica se traduce en inserciones tempranas en el mercado laboral, en condiciones de mucha precariedad por no tener la formación ni la experiencia necesarias. Esta precarización temprana se vuelve luego en un círculo difícil de superar, perpetuando una situación de desigualdad a lo largo del tiempo?.

En efecto, el informe del OSL también evidenció que en la provincia de Buenos Aires hay 364.784 adolescentes y jóvenes de entre 15 y 24 años que no tienen inserción laboral ni asisten a una institución educativa formal, es decir que no estudian ni trabajan.

Los datos recolectados por el Observatorio de la Cámara Baja fueron publicados bajo el nombre ?La Adolescencia: Medición, Indicadores, Derechos, Desarrollo, Educación (Midde) en la provincia de Buenos Aires?. Para realizar el informe se tomaron en cuenta diversas fuentes de datos oficiales y privadas, estudios nacionales e internacionales y consultas a especialistas. También se utilizó la información arrojada por 300 encuestas realizadas a adolescentes bonaerenses.

¿Embarazos deseados?

Es sabido que los datos sobre paternidad son de más difícil captación que los de maternidad. El informe del OSL atribuyó este hecho, en parte, a ?una importante omisión en el registro obligatorio de datos de nacimiento?, lo que lleva a que no existan mediciones oficiales al respecto, aunque para los especialistas la problemática es más compleja.

?La falta de registro obligatorio es un aspecto importante en cuanto a la dificultad para tener datos precisos?, manifestó a LA CAPITAL el licenciado en Psicología de la UBA José Barrionuevo, pero añadió que ?una púber que tiene un embarazo no deseado o no imaginado generalmente queda sola ante su ser madre si no la apoyan desde el núcleo familiar. Los adolescentes varones suelen desentenderse de tal circunstancia o accidente?.

La psicóloga Diumenjo coincidió con Barrionuevo en que ?en general, quienes asumen estas situaciones son las mujeres y las situaciones en las cuales los papás adolescentes se hacen cargo suelen ser las menos?. Y agregó que ?en los casos que sí se ve esta situación, se observa la reproducción de roles tradicionales de género: el lugar del hombre ligado a proveer económicamente a la familia y la mujer a cargo de las funciones de crianza?.

En ese sentido, un estudio de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) realizado en 2000 entre niñas y adolescentes escolarizadas de 12 a 17 años de la Capital Federal reveló que la mayoría de las encuestadas identificaba que la responsabilidad respecto al embarazo era exclusivamente femenina y que, por ello, las mujeres debían asumir ?las consecuencias de sus actos?.

En el informe se aseguraba además que ?al varón sólo se lo relaciona con lo sexual, e incluso se acepta que no cumpla su papel de padre, valorando a las mujeres que deciden continuar solas con la maternidad?.

Más acá en el tiempo y la geografía, el informe del OSL evidenció que en 2009 se registraron en General Pueyrredon 1.093 nacimientos de madres de entre 15 y 19 años; y el 12,7% de ellas no tenía la primaria completa al momento del parto.

Para los especialistas en la materia es difícil establecer si los embarazos adolescentes son buscados o no, pero lo que sí está claro es que en ese lapso de la vida se produce la construcción de una serie de fantasías, ?teñidas por mecanismos propios de la adolescencia, que generan distorsiones en el juicio de las posibilidades reales de crianza que poseen?, según señaló Diumenjo.

La psicóloga -que brinda talleres de Sexualidad y Género en colegios secundarios- celebró en ese sentido la aprobación, en 2006, de la ley nacional 26.150 que torna obligatoria la educación sexual integral en las escuelas públicas y privadas, pero consideró que ?debemos seguir trabajando en la aplicación de esta ley, puesto que, contrariamente a lo que se supondría para la ?era de la información?, muchas veces la que circula entre las y los adolescentes en cuanto a la sexualidad es escasa o distorsionada, plagada de mitos y prejuicios?.

Repitencia, sobre edad y abandono

En la provincia de Buenos Aires hay casi 4 millones de niños y adolescentes que asisten a la escuela de educación común. De ese total, aproximadamente 1,4 millones lo hacen en el nivel secundario.

De acuerdo con datos oficiales, la gestión estatal absorbe la mayor parte de la matrícula de estudiantes secundarios: el 67,8% concurre a escuelas públicas. El informe del OSL argumentó que ?esto se debe a la forma en que evolucionó la educación en Argentina, en base a una sostenida política de Estado por un modelo de educación masiva y democrática?.

Siempre en base a datos del Observatorio de la Cámara de Diputados, se registró que en 2010 la tasa de sobreedad de los alumnos bonaerenses del nivel secundario fue del 37,6%, cifra prácticamente similar a la del año anterior, aunque en leve aumento desde 2005.

En lo que respecta a General Pueyrredon, el informe demostró que casi la mitad de los estudiantes secundarios tienen una edad superior a la teóricamente esperada para el nivel educativo que cursan. La tasa de sobreedad de alumnos de escuelas públicas en el municipio es del 46,6%, en tanto en las privadas es del 17%.

Esta diferencia entre los porcentajes presentados por establecimientos públicos y privados se registra también cuando se analiza el nivel de repitencia de los estudiantes secundarios en el distrito: mientras en las escuelas públicas esta tasa llega al 12,1%, en las privadas es del 3,1%.

El informe dio cuenta por otra parte de la tasa de abandono interanual, expresada de acuerdo a la proporción de alumnos matriculados en un año que no vuelven a matricularse al año lectivo siguiente. En ese orden, en General Pueyrredon se registró que en el ámbito estatal abandona el 15,8%, de los alumnos secundarios mientras que en el privado lo hace el 8,4% del estudiantado.

A nivel provincial, se constató que la tasa de abandono en las escuelas secundarias bonaerenses -Polimodal hasta 2009- ha ido registrando un leve descenso en los últimos años: mientras en el bienio 2007/2008 el porcentaje de abandono fue del 15,3%, en 2008/2009 fue del 14,4% y en 2009/2010 fue del 13,3%.

La médica epidemióloga Mabel Bianco, presidenta de FEIM, vinculó este hecho a la implementación, en octubre de 2009, de la Asignación Universal por Hijo que tiene entre sus requisitos para el cobro la concurrencia del menor a un establecimiento educativo público. ?A pesar de que muchos chicos eran mayores de edad y tenían repitencia volvieron al colegio?, refirió Bianco a LA CAPITAL, y calificó a la medida como ?un hecho positivo, sobre todo si vuelven a la escuela y la completan?.

Por otro lado, en el informe del OSL se explicó que el registro sobre deserción escolar ?deja abierta una profunda reflexión respecto de la relación entre el derecho a la educación jurídicamente establecido por la legislatura vigente y en consecuencia la responsabilidad del Estado de actuar como garante del mismo?, y se agregó que ?el concepto abandono o deserción no implica necesariamente responsabilizar al ?sujeto que abandona??.

El licenciado Barrionuevo remarcó que ?si bien la educación según lo definido es libre y gratuita, no es accesible para todos por igual pues son muchos los gastos que deben enfrentarse para sostener la regularidad, aunque desde la distancia se ponga el foco en el poco interés de los alumnos?.

Barrionuevo, que es profesor titular de la cátedra de Psicología y Adolescencia de la Facultad de Psicología de la UBA, afirmó que ?la crisis de la educación secundaria es fundamental? para entender el fenómeno de la repitencia y el abandono que son ?cada vez mayores?, según el especialista.

El profesional observó asimismo que ?hay una devaluación del esfuerzo o del estudio, en tanto lo que se valoriza es el resultado inmediato, lo fácil del ?si querés lo tenés??. Finalmente apuntó: ?¿Para qué estudiar todo el año si en unos días se puede salvar el año?, es la lógica que esgrimen muchos chicos, si bien luego se encuentran ante la opción de un marzo cargado de materias?.

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