Admitió De Vido que hubo una diplomacia paralela

Dijo que Sadous "es un delincuente" y justificó las gestiones realizadas ante el gobierno de Chávez
En medio de una fuerte embestida del gobierno de Cristina Kirchner contra el ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous, el ministro de Planificación, Julio De Vido, admitió ayer que realizó "gestiones paralelas" ante el gobierno bolivariano, de Hugo Chávez. Calificó al diplomático de "delincuente" y atribuyó sus denuncias a "una operación política".

"Si hablan del trabajo que tuvimos que hacer y que él no hizo porque estaba de cóctel en cóctel, de copetín en copetín, aceptamos lo de la embajada paralela", afirmó De Vido. "Ese embajador es una vergüenza para la Argentina", descalificó al diplomático el ministro con mayor poder del gabinete.

Con el visto bueno del matrimonio Kirchner, De Vido pronunció ayer un enérgico discurso en la inauguración de la Central Termoeléctrica Timbúes, a 30 km de Rosario. Allí desacreditó la reciente exposición de Sadous en el Congreso, que tuvo carácter de secreto. Por su parte, el canciller Héctor Timerman pidió por carta al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner, que hiciera pública la versión taquigráfica, hasta ahora confidencial, para desmentir trascendidos periodísticos y quitarle el "velo de misterio".

"Se pasaba de cóctel en cóctel. Tómenlo como una embajada paralela. Pero lo que hicimos lo hicimos con la plenipotencia de la Cancillería, y con la colaboración del entonces secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado", aseguró De Vido.

Según confiaron a LA NACION fuentes de la Casa Rosada, la nueva estrategia oficial será "desmitificar la figura de Sadous" y "bajarlo del pedestal de justiciero en el que se puso", tras declarar el miércoles último ante la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados y denunciar que existieron "gestiones comerciales paralelas" de De Vido ante Venezuela.

Sadous dijo que De Vido definía las empresas argentinas que exportaban sus productos a través del fideicomiso conformado entre ambos países, previo pago de comisiones del 15 al 20% que se gestionaban desde el Ministerio de Planificación. Esto lo había declarado hace dos meses como testigo en la causa que instruye el juez federal Julián Ercolini.

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Según la Casa Rosada, la versión que el diplomático presentó al Congreso no aportaría nada nuevo a lo que dijo ante el juez Ercolini.

Es posible, según admitían en Balcarce 50, que en los próximos días aparezcan ataques más explícitos contra Sadous sobre su gestión en Caracas. Si bien el embajador prefirió hasta ahora no hacer declaraciones en la prensa, no se descarta que lo haga ante eventuales denuncias en su contra.

El papel de Kirchner

Una de las preocupaciones del Gobierno fue la versión que indicaba que Sadous dijo que Kirchner estaba al tanto de las gestiones de De Vido. Fuentes fidedignas deslizaron a LA NACION que ante una pregunta de la oposición, éste contestó que entendía que debería saberlo. Quizás esto abriría otro frente para Kirchner.

De Vido fue tajante en su ofensiva. "Por lo que me contaron mis amigos diputados, fue una vergüenza su exposición; no agregó nada: dijo todas las calumnias y estupideces que dijo ante el juez Ercolini", exclamó.

El ministro, además, denunció: "Esa investigación es una operación política que impulsan el diario Clarín y la oposición: el duhaldismo y la Coalición Cívica".

Sobre el desempeño de Sadous en Caracas, fuentes diplomáticas recordaron que durante los dos años y siete meses de gestión el embajador reactivó la Cámara Argentino-Venezolana y el Instituto Sanmartiniano de Venezuela, coordinó misiones comerciales, empresariales, técnicas y petroleras. Además, recibió 16 condecoraciones, entre ellas -la más valiosa- la Orden de Francisco de Miranda en primer grado.

También organizó tres festivales de cine y la primera feria del libro argentina en Venezuela; emitió una moneda conmemorativa por los 150 años de las relaciones bilaterales, y fue conferenciante en la Academia Nacional de la Historia, la Asociación Israelita, la Asociación Bolivariana y la Academia de Lengua en Caracas.

Allegados a De Vido explicaron a LA NACION que el ministro no quiso decir que hubo "una embajada paralela", sino que siempre se trabajó bajo la tutela de Cancillería, que le dio poderes plenipotenciarios a De Vido para firmar el Acuerdo de Complementación Energética, redactado por Redrado. Por ese convenio, se conformó un fideicomiso: la Argentina compraba fueloil a Caracas y ese dinero era usado para comprar productos argentinos

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