Pese a la adversidad del tiempo y a la cantidad de agua, los esfuerzos, que fueron muchos, resultaron en vano en la zona ribereña.
Hablar de que esta inundación es solo menor a la de 1980, es tirar una serie de datos tomados al azar y sin un estudio profundo de ellos y menos, cuando la topografía del lugar ha cambiado tanto y los factores climáticos a los que se suman los producidos por la mano del hombre, como por ejemplo el asfalto.
En un momento de caos, los pobladores son proclives a manifestar cualquier cosa, y echarle la culpa a quien tienen mas a mano. Algunos han hablado de las compuertas del parque , otros de las del balneario y las más disparatadas hablan del uso indiscriminado de ambas compuertas, como si ellas hubieran sido determinantes en la inundación.
En los años 90, el ingeniero y experto en estas lides, Alietto Guadagni, manifesto en su estudio sobre la cuenca del salado, (en la que se incluye Azul) que lo único que podría ser una solución era la "Presa de llanuras" ubicada en la Estancia La Isidora.
A partir de allí, lo que se ha hecho es paliar la situación con un dragado que sirve de mucho, pero no para dar una solución final.
Otra fue eliminar los meandros ubicados en el curso del arroyo, que también se hizo y que sin embargo, también fue solución de ocasión.
A esto solo la "Presa de La Isidora" siguió siendo y es, la unica solución de fondo y el mas aconsejable por los idoneos de nuestra nación expertos en la materia.
Los diferentes factores que actúan en este tema son varios y ayudarán en el futuro cercano a seguir con la mantención de un tema que hasta el propio comité de emergencia hídrica ya habían olvidado o al menos habían dejado atrás con la promesa que con un arroyo así era casi imposible volver a inundarnos.
Dos cosas deben quedar claro, la primera que se necesita un trabajo por demás arduo con gente calificada, y con la construcción de la Presa y el otro es que es peligroso que cualquier medio salga a decir las pavadas como las que se han dicho. La peor de todas es la de decir que esta inundación es la menos cuantía después de la inundación del '80. Hablar en esos términos sin conocer la historia de las inundaciones es un arma de doble filo que en reiteradas ha llevado a los moradores de las casas inundadas hasta una depresión profunda de la que muchos no han podido salir.
Fijarse en la responsabilidad de lo que se dice, es responsabilidad de todos los que tenemos un arma que se llama periodismo.
Nota: quien lanza este comentario nació en 1985, y no tuvo la oportunidad de ver en vivo y en directo lo sucedido en esa ocasión.
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