Además del dinero, desde la Rosada envían un claro mensaje al gobernador

Como ya se lo había pedido Cristina Kirchner, también Boudou le reclamó que administre mejor. Mientras, desde La Plata, esquivaron la confrontación

SEBASTIÁN IÑURRIETA Buenos Aires.

Poco duró la tranquilidad en La Plata. Ya no se escucha ni el eco de aquellos suspiros de alivio que habían resonado 48 horas antes cuando Cristina Fernández de Kirchner anticipó que aprobaría el envío de fondos a la gobernación bonaerense. Con la transferencia de sólo $1000 millones, sembrando incertidumbre sobre el pago de los aguinaldos, la Casa Rosada le envió una indirecta a Daniel Scioli. Por si no la captó o no había prestado atención al discurso presidencial, el kirchnerismo le envió dos mensajes que se relaciones entre sí: la renovada crítica a sus aspiraciones presidenciales y, por el otro lado, el pedido para que “administre mejor” la provincia.

El sciolismo captó el aviso. Cuando ayer la ministra de Economía bonaerense, Silvina Batakis, confirmó la transferencia que había adelantado su par nacional, Hernán Lorenzino, desde la gobernación remarcaron que la funcionaria “agradeció” al Gobierno “el esfuerzo de contribuir” con ese dinero que, en rigor, estaba lejos de los $2.800 millones que pretendían originalmente. “Agacharon la cabeza”, se jactaban en un sector del ultrakirchnerismo, la corriente que le profesa menor simpatía al ex motonauta.

Si bien hace una semana, a cargo del Ejecutivo, había prometido que se pagarían en “tiempo y forma los sueldos y aguinaldos”, ayer el vicegobernador Gabriel Mariotto se quedó en el llano. “No me corresponde a mi hacer esas declaraciones”, esquivó sobre los futuros pagos de salarios, al ser abordado en el Senado bonaerense.

En tándem, el oficialismo flanq

ueó ayer a Scioli. En línea con lo que ya le había reclamado Cristina Kirchner, el vicepresidente Amado Boudou reapareció ayer para afirmar: “Cuanto más grande es la provincia, mejor tiene que ser la administración”. No necesitó mencionar al ex motonauta.

Por el otro costado, al gobernador lo volvieron a atacar por admitir sus aspiraciones presidenciales, movida que el Gobierno considera a destiempo. “Para nosotros la situación del 2015 está resuelta”, comenzó diciendo el jefe de la bancada K de Diputados, Agustín Rossi. Y añadió: “En el 2015 el peronismo, el kirchnerismo, se va a mover hacia dónde indique Cristina”.

Detrás se esconde la envidia K por la alta imagen positiva del mandatario bonaerense, que lo ubica en cualquier carrera presidencial. Por eso, con el ahogo financiero, el oficialismo apunta al supuesto “corazón” de la gestión sciolista. “Va a tener que poner menos plata en pauta a los medios y más en las cosas que la provincia necesita”, lanzan en la Rosada. Esa queja explica la jugada política del pedido de informes sobre publicidad que elevó Mariotto. Aún espera respuesta.

Con poco tiempo para curar las heridas, el sciolismo no piensa replegarse. Mañana, la La Juan Domingo tendrá su tercer encuentro de militantes en la ciudad balnearia de Miramar, encabezado por el jefe de Gabinete Alberto Pérez.

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