Adelantar o no las elecciones para poder ganar

El nuevo problema de los Kirchner, además de las listas colectoras, es que hoy pueden verse mejor posicionados que la oposición, debido a sus propias debilidades internas. Lo particular, es que el momento llega un año antes de poder aprovecharlo
Faltan exactamente doce meses para las primarias, si es que no se echa por tierra la ley impulsada por el propio oficialismo, y catorce para las elecciones generales. La primavera económica que “ellos” ven parece afirmarse y la conflictividad sindical asoma como reducida ante el nombramiento de Hugo Moyano en provincia.

Las encuestas reflejan una mejoría del matrimonio presidencial y, si se votara hoy, la tropa K llegaría a la segunda vuelta. Además, el Acuerdo Cívico y Social se fractura y al Peronismo Federal le falta tiempo para consolidarse.

Los escándalos de corrupción, aunque frondosos, no tienen por ahora un alto costo político. Por último, los gobernadores del oficialismo, alentados por las encuestas, ya no hablarían tanto de despegar las elecciones provinciales de las nacionales.

¿Podrá mantenerse esta tendencia un año más? No hay duda de que los riesgos existen para el kirchnerismo. La inflación amenaza con escalar y el consumo puede disminuir.

Por otra parte, tanto la UCR como el Peronismo Federal se preparan para definir sus candidatos en marzo y estropearle a Kirchner la jugada de dilatar todo hasta agosto con las primarias. Los gordos tejen en la sombra y varios de sus sindicatos (como el de la Alimentación y la UOM) se están alineando junto a Luis Barrionuevo y “el Momo” Gerónimo Venegas. Tanto AEA como la UIA sorprendieron a la Casa Rosada con reclamos de seguridad jurídica, en tanto que Héctor Magnetto no descansa impulsando la trama opositora. Un año parece una eternidad con esta fluidez.

Por eso, el tema se reinstala. Kirchner es obsesivo con mantener siempre la iniciativa. Y adelantar la fecha de elecciones le permitiría aprovechar su buena racha, antes de que ocurra algo que la corte. La Constitución Nacional, en su artículo 95, sostiene que “la elección se efectuará dentro de los dos meses anteriores a la conclusión del mandato del presidente en ejercicio”. Pero en la Argentina las excepciones nunca faltan. Por ejemplo, Eduardo Duhalde adelantó las elecciones para el 27 de abril del 2003 y le entregó el bastón a Kirchner el 25 de mayo, cuando debía haber asumido el 10 de diciembre.

Sin ir más lejos, CFK ya tuvo su propio adelantamiento electoral, el de las elecciones legislativas del año pasado, que pasaron de octubre a junio porque el gobierno temía lo mismo que ahora, un empeoramiento de la situación económica. En materia de hipótesis, también está la de que se adelanten las fechas de las primarias fijadas por la ley 26.571 para el segundo domingo de agosto del 2011. Tanto los radicales como los peronistas disidentes se quejan de que los dos meses de diferencia entre las primarias y las generales son demasiado poco y no le permiten a los partidos organizarse. La semana pasada, asesores de Florencio Randazzo estaban trabajando en el asunto. Estas quejas de la oposición podrían darle argumentos al gobierno para adelantar las primarias a marzo y meter al país en la carrera electoral a partir de enero.

Además, el kirchnerismo ya no tiene número para imponerse solo en ninguna de las dos cámaras y cualquier adelantamiento de fechas exige la aprobación del Congreso. El artículo 77 de la Constitución establece que las leyes que modifican el régimen electoral deben contar con el voto de la mayoría absoluta del total de los miembros de las dos cámaras. De más está decir que los peronistas opositores no aceptarían un adelantamiento que los perjudica. Pero, ¿podría llegar a aceptarlo la UCR? ¿Cuáles serían los argumentos?

En algunos despachos oficiales ya se habla de uno: la paralización que afecta al Congreso le brindaría una razón al adelantamiento. El veto a la ley de normalización del INDEC -si es que la sanciona la Cámara de Diputados- favorecería este clima. Pero el próximo 24 se producirá algo más grave. Debido a la parálisis legislativa, caducarán 300 leyes por el vencimiento de la prórroga de las facultades delegadas. El gobierno se cruzaría de brazos culpando a la oposición y dejando que los jueces solucionen el problema. ¿Podría ser éste el pretexto para poner en marcha el operativo adelantamiento?

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