El titular del bloque Diálogo por Buenos, Eduardo Epszteyn, consideró que los controles para detectar conductores que hayan consumido drogas “son efectistas” y que “lo único que hasta ahora quedó claro es que estamos frente a otro negocio del ministro Montenegro”.
“Se trata de una medida efectista, que no tiene un marco legal y sobre la que pesan muchas dudas. Se necesita una norma que establezca exactamente los límites -en cuanto a los niveles de sustancias prohibidas que puede tener el organismo de un conductor-, y sobre todo al tipo de droga, porque ya han explicado varios especialistas que el efecto de la pupila dilatada no necesariamente está sujeto a un exceso de consumo”, reveló.
“Hoy no hay un marco normativo que nos paute el umbral y, en esa amplitud con la cual se pone en vigencia esta medida, se le va a terminar dando un problema extra a un conductor que tiene medicamentos recetados, porque un aparato inútil dictaminó que su control dio positivo”, añadió.
“Estamos frente a otro negocio del Ministro de Seguridad Guillermo Montenegro. En su afán marketinero, está saliendo a la calle con una medida ampliamente confusa, efectista, sin profundidad en su tratamiento, y que hasta aquí lo único que dejó en claro, fue que se le compró a la empresa estadounidense Trust Med Group S.A. los pupilómetros”, finalizó Epszteyn.

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