Desde la oposición afirman que sólo se persigue a los laburantes. Quieren saber cuánto se recauda.
La puesta en marcha de la Agencia Municipal de Seguridad Vial (AMSV), en junio pasado, cargó –entre otras cosas- con la expectativa de menguar los frentes de polémica derivados de la caótica circulación vehicular juninense. Y si bien resolver semejante complejidad en 90 días no parecería posible, hay aspectos puntuales que ya están en el centro de la crítica por parte de la comunidad y de los sectores políticos de la oposición.
Una de las objeciones que se plantean es la falta de presencia de inspectores en horario nocturno para controlar las ya tradicionales “picadas” de motos que se realizan los fines de semana en las avenidas San Martín y de Circunvalación, así como en los paseos céntricos de familias enteras en esa misma clase de rodados.
Adrián Pérez, director del área de Rayos del Hospital Interzonal “Abraham Piñeyro”, vive en inmediaciones de avenida San Martín y Alberdi y asegura que los domingos, la “sinfonía” de escapes de moto en la vereda de su domicilio particular gobierna el ambiente hasta altas horas de la madrugada. “A las 12 de la noche esto se transforma en un ‘motódromo’. Me dicen que no hay presupuesto para cubrir el turno de la noche con inspectores, pero a mi entender es un argumento muy débil, porque si la verdadera meta es ir contra quienes cometen infracciones y hacer una ciudad más segura y que se ajuste a las leyes de tránsito, no podemos desconocer que las picadas existen y que todos sabemos qué días y en qué lugares se llevan a cabo”, afirmó Pérez a DEMOCRACIA.
“Es una zona liberada”
Pese a reconocer que la AMSV “ha ordenado” un poco el estado de cosas en las calles, Pérez fue muy crítico de la fragmentación del trabajo que realiza el organismo comunal comandado por Daniel Kelly.
“Vemos que van contra el pobre trabajador que se olvidó el certificado de la VTV o la boleta del seguro, o multan al tipo que pescan hablando con celular, lo cual está bien, pero después nos encontramos que para otro tipo de procedimientos no aparecen. Por ejemplo, a la noche no ves a ninguno pidiéndole papeles a los que se juntan en las motos. Entonces yo me pregunto si es porque tienen miedo a la resistencia que van a encontrar o porque tal vez ahí no tiene posibilidad de recaudar”, expresó.
Más a fondo en su apreciación, sostuvo que al frente de esta dependencia están “los mismos funcionarios cobardes que no se meten con determinados casos”, y agregó que ese presunto miedo “lo venimos padeciendo desde la gestión de Abel Miguel”.
Críticas de concejales
Los concejales no oficialistas también hicieron un análisis desfavorable de la labor de los inspectores.
Ricardo Petraglia (MID) se quejó por la falta de uniformados para contrarrestar las improvisadas carreras de motos que se organizan en algunas arterias de la ciudad y, por otro lado, sostuvo que se hizo poco en materia de educación y prevención antes de salir a la calle a aplicar el rigor de las actas y el posterior cobro de multas.
Otra que dijo lo suyo fue Cecilia Avila (Coalición Cívica). “Estuvimos de acuerdo con la creación de la Agencia, porque nos pareció que hacía falta un ente abocado exclusivamente al problema del tránsito, pero vemos que no se está desarrollando la tarea de manera integral. Por ejemplo, se empezó a cobrar multas y ni siquiera se pintaron las sendas peatonales. En muchos lados falta señalización, algo que también hace a la información que se le debe proveer al conductor para que se movilice de manera apropiada. Y lo peor: no se le está dando un trato igualitario al vecino, porque se para y se sanciona a aquel que no tiene un documento y no se ataca aquellos flancos de conflicto que son vox populi, como las picadas, por ejemplo”, señaló Avila.


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