Acusan a sus ex maridos y piden a Cristina que no tenga "doble moral"

Acusan a sus ex maridos y piden a Cristina que no tenga "doble moral"
Laura Muñoz activó el caso Ciccone al denunciar que su esposo, Vandenbroele, es testaferro. Laura Elías dice que Ottavis no justifica su patrimonio. PERFIL las juntó.
—¿Se sienten en desventaja en la Justicia cuando actúan contra hombres con mucho poder?

LAURA MUÑOZ: Yo siento un trato muy desventajoso del juez que lleva mi causa. Cuando voy al juzgado se esconde para no hablar conmigo y les grita a sus empleados para que me saquen. Es una máquina de impedir, hace un año que no me consigue una audiencia. Pero en lo que respecta a Alejandro (Vandenbroele), a pesar de todo lo que salió publicado en los medios, lo sigue considerando un monotributista.

LAURA ELIAS: Está claro que tienen muchos más recursos económicos. Por ejemplo, cuando compartíamos la custodia, Ottavis pasaba a buscar a mi hijo al colegio y llevaba siempre un escribano para certificar que todo estaba en orden. En ese momento, trabajaba en la Secretaría General de la Presidencia y mandaba un auto oficial a buscar un escribano, lo que significa que yo estaba bancando, con recursos públicos, las acciones judiciales de mi ex esposo.

—¿El poder y el dinero cambiaron a sus ex esposos o ustedes no los conocían por completo cuando se casaron?

LE: En todo caso, yo creo que el poder y el dinero pueden agudizar los defectos de una persona. El principal efecto del poder es la impunidad, la ilusión de que no vas a recibir ningún castigo por lo que hagas, y eso puede acentuar la parte más dañina de una persona.

LM: Coincido. El poder solo no te puede cambiar, tiene que existir un ingrediente de la personalidad que sea potenciado. La influencia política te da como un “free pass”, un pase libre para hacer lo que quieras. En mi caso particular, hoy me doy cuenta de que Alejandro mostraba algunas señales, pero no me imaginaba que iba a terminar así.

—¿Estas historias que vivieron les cambiaron su percepción sobre el Gobierno y el poder político?

LE: A mí me sorprende que la Presidenta no sepa que un amigote de su hijo (por Ottavis) le pega a su esposa. Ella se muestra preocupada por la igualdad de géneros y esas cuestiones, pero al final todo queda en el nivel del discurso.

LM: Lo que pasa es que no les importa. Tenés un poder político y corrupto en contra. No hay nadie neutral que te juzgue. Te quieren denigrar socialmente para que no puedas ocupar ningún lugar en la sociedad.

—¿En qué lugar quedan los hijos cuando realizan estas denuncias públicas?

LM: Ellos toman a los hijos como objetos, intentan manipularte a través de ellos. Me acuerdo que una vez Alejandro me dijo: “Mi hijo va a tener todo lo que necesita, pero si vive conmigo”.

LE: Antes lo llamaba por teléfono a Ottavis para saber sobre mi hijo, pero desde que hablé el lunes con Nelson Castro, ya ni siquiera me atiende. Una vez a Francisco lo dejaron encerrado cuatro horas en un colectivo de La Cámpora. Otra vez me mintió, me dijo que lo iba a cuidar durante un fin de semana, pero se fue de viaje al extranjero con Mayra Mendoza y lo dejó en casa de los abuelos paternos. Como me quejé, me dejó de pagar la cuota alimentaria por dos meses.

—¿Fueron amenazadas por sus ex maridos cuando salieron a denunciarlos públicamente?

LM: Sí, en varias oportunidades, incluso me amenazó de muerte. Fue bastante claro, simplemente me dijo: “Si vos abrís la boca, te voy a matar”.

LE: Ottavis también me amenazó, me dijo que le podía pagar 500 pesos a cualquier ‘paquerito’ para que me mate. También me dijo que no tenía sentido que hiciera denuncias en la comisaría de Villa Adelina, porque les estaba pagando todos los meses para que no me dieran bola. Por eso, ahora hago todas mis denuncias en la fiscalía.

—¿Qué responden al comentario habitual en estos casos, de que ustedes hablan y cuentan todas estas cosas por despecho hacia sus ex maridos?

LM: Es un clarísimo prejuicio. Pero son las reglas del juego. Si es el precio que tengo que pagar para conseguir justicia, yo lo pago sin problemas. Alejandro me dijo una vez: “Te voy a hacer pasar por loca, nadie te va a creer”. Además, cuando uno sabe que está diciendo la verdad, no le importa nada de lo que digan los demás.

LE: Yo no hablo por despecho. Me divorcié en el año 2006 y fue un gran alivio, porque venía recibiendo un constante maltrato físico de Ottavis. Salgo a hablar ahora porque hace 11 meses que no puedo ver a mi hijo. El límite que impulsó a hacer todo esto fue mi hijo.

LM: Si están tan preocupados por nosotras, estamos ante una situación grave. No entiendo por qué los medios de comunicación kirchneristas hablan tanto de mí. Me pusieron en varios informes, ¡y hasta en los parecidos de Televisión Registrada! ¿Se creen que soy Susana Giménez?

—¿Y cómo llevan su relación con la prensa?

LE: Hablar en los medios es la única forma que tenemos de enfrentarnos a hombres con tanto dinero y poder sobre la Justicia. En casos como éstos, es casi una cuestión de sentido común recurrir a los medios de comunicación.

LM: Yo guardé silencio mucho tiempo y al final fue la única manera que encontré de defenderme. Me di cuenta de que a los jueces, lo que más les importa es que la prensa no hable mal de ninguno de ellos. Para mí, los periodistas son nuestro “feedback”, nos ayudan a armar las piezas del rompecabezas. Por supuesto que ellos nos usan para conseguir información interna sobre el poder, pero nosotras también los usamos a ellos para denunciar injusticias que sufrimos.

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