Una combinación de “factores humanos y técnicos” contribuyó a la caída del avión de Air France que se desplomó al Océano Atlántico en pleno trayecto entre Río de Janeiro y París en la madrugada del primero de junio de 2009, informó la agencia francesa de investigación de accidentes aéreos (BEA, por sus siglas en francés).
“Dos eventos condujeron al accidente: la obstrucción de las sondas Pitot y el no reconocimiento (por parte de los pilotos) de la pérdida de sustentación”, indicó el director de BEA, Jean-Paul Troadec, quien aclaró que su autoridad no tiene la tarea de nombrar a los responsables, sino hacer recomendaciones para que situaciones como estas no vuelvan a suceder. A pesar de ello, el encargado de la pesquisa, Alain Bouillard, señaló a la prensa que “si la tripulación hubiera comprendido bien la situación habría podido recuperar la trayectoria”.
El informe señala que aquella noche, después de que el avión despegara del aeropuerto de El Galeão, en Río de Janeiro, el comandante y los dos copilotos decidieron desviar ligeramente la trayectoria prevista para esquivar una zona de tormenta. Minutos después, mientras el comandante se encontraba en su descanso reglamentario las sondas Pitot, fabricadas por la empresa francesa Thales, fueron obstruidas por hielo (poco después del accidente, esas sondas fueron discontinuadas por la empresa por ser “proclives a congelarse”).
La mala medición arrojada por las sondas Pitot hizo que el avión de Air France cobrara mayor altitud hasta llegar a los 31 mil pies, lo que provocó que se desconectara el piloto automático y saltara la alarma. En ese momento uno de los copilotos se hizo cargo del avión en medio de un “efecto sorpresa”, describió la investigación. La tripulación, entonces, tomó “acciones inapropiadas sobre los mandos que desestabilizaron la trayectoria” de vuelo en lugar de controlarla. Eso provocó la caída.
En función de la investigación realizada, BEA presentó 25 recomendaciones para evitar accidentes similares, entre ellas un mejor entrenamiento de los pilotos y normas más estrictas de certificación de aviones. Airbus, por su parte, anunció que analizará en detalle el informe y que aprovechará cada oportunidad para seguir mejorando la seguridad aérea.
Las familias de los fallecidos, que desconfían de la investigación del organismo francés, pues creen que su prioridad es exculpar a Air France y Airbus, criticaron que el aparato hubiera podido obtener las certificaciones oficiales y que la tripulación pudiera volar sin estar suficientemente entrenada para situaciones extremas. <
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