La advertencia sería para los dos acusados, aunque le llegó a uno de ellos. Se presume que busca intimidar a los presuntos homicidas del abogado para que no declaren en la causa.
Juan Ramón Ibáñez, de 27 años, alegó ante el fiscal Martín Pizzolo (quien tomó la denuncia por estar en turno) que un interno de la Unidad Penal Nº 38 le dijo que "los van a matar" a él y a Roberto Eliseo Castilla Rocha, de 48 años, explicaron las fuentes judiciales consultadas por EL POPULAR Medios.
La entidad de la denuncia para los investigadores del caso Alonso la dio el hecho de que Ibáñez no planteó en ningún momento su intención de ser trasladado desde la cárcel de Sierra Chica sino que simplemente se refirió al temor que le generó la amenaza, teniendo en cuenta que este tipo de presentaciones persiguen como fin ser alojados en otras unidades del Servicio Penitenciario Bonaerense.
"El no pidió el traslado, como suele ocurrir, y eso le da sustento a la denuncia", indicó una de las fuentes. Y agregó que "lo que sabemos es que otro preso, según él, le dijo que lo quieren matar. Y que también habría mencionado a la otra persona que está detenida en esta causa".
El otro hombre sindicado como presunto homicida es Castilla Rocha, quien aún hoy está alojado en la Unidad Penal Nº 30 de General Alvear, ya que un recurso de habeas corpus presentado para que lo trasladaran a otra cárcel fue rechazado por el juez de Garantías Carlos Villamarín.
Tanto Ibáñez como Castilla Rocha están detenidos con prisión preventiva como supuestos autores materiales del crimen de Marcos Alonso, baleado siete veces el lunes 25 de enero de este año y abandonado horas después en el asiento trasero de su automóvil, y ninguno de ellos ha declarado hasta el momento.
Para los investigadores la presentación de la denuncia de Ibáñez, que ya llegó a conocimiento de la fiscal Susana Alonso (quien investiga el homicidio del abogado), también cobra importancia por el hecho de que se han encontrado contactos entre detenidos, sospechados y personas que están en libertad a partir de una serie de "aprietes" a testigos. Entre ellos, un remisero que fue secuestrado cuando trabajaba por dos personas que lo maniataron y le gatillaron tres veces en la cabeza, antes de escapar y dejar una frase amenazante si ratificaba los términos de su declaración comprometedora para Ibáñez y Castilla Rocha.
Hoy ese testigo está bajo protección de la Justicia, ante el temor de que hubiera represalias hacia su familia.
Comentá la nota