Bradley Manning, el soldado estadounidense acusado de filtrar documentos confidenciales a WikiLeaks, compareció ayer por primera vez ante un tribunal militar en la primera audiencia del juicio castrense en su contra.
Manning fue arrestado el 26 de mayo de 2010 en Irak, luego de confesarle a un hacker que había sustraído cientos de miles de documentos secretos de las redes del Pentágono y del Departamento de Estado, cuando trabajaba como analista de inteligencia en una base militar cerca de Bagdad, y los había entregado a Julian Assange. Desde entonces pasó un año y siete meses en prisión preventiva, la mayoría del tiempo aislado en distintas cárceles de Irak, Kuwait y Estados Unidos.
Degradado al rango de soldado raso, vestido con su uniforme del Ejército y con grandes anteojos negros, el joven soldado respondió a las preguntas del tribunal y tomó notas junto a sus abogados.
Aunque este tribunal juzga únicamente a Manning, el nombre de Assange sigue en danza. Un juzgado de Virginia abrió paralelamente una investigación civil en la que podría presentar cargos contra el fundador de WikiLeaks por espionaje.
Ayer, el australiano obtuvo una victoria cuando la Corte Suprema de Gran Bretaña declaró admisible el recurso de apelación que presentó Assange contra su extradición a Suecia, donde se lo acusa de presunto abuso sexual a dos mujeres.

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