Antes de hacerse cargo de la planta en enero, el empresario kirchnerista ya les había dicho: “Sobran 400 trabajadores”. Desde el sindicato aseguran que hace unos meses comenzó el “operativo desgaste”, insiste con los retiros voluntarios y ahora les paga los sueldos quincenales en cuotas y suspende a 600 empleados. La gerencia argumenta que Ford suspendió compras por 90 días.
La gerencia de la fábrica de autopartes argumentó que esta medida se debe a que Ford Brasil suspendió las compras de blocks de motores por, al menos, 90 días. Una situación que, según les comunicaron a los operarios pone a la empresa en “terapia intensiva”, ya que dejarían de percibir unos $20 millones. Pero fuentes de la UOM, aseguraron que es la tercera vez que hay retrasos, en abril y mayo hubo de uno o dos días”, recordaron y advirtieron que “desde hace unos meses comenzó el operativo desgaste”.
“Los representantes de M&S –empresa de López- antes de que se hicieran cargo de la planta nos habían advertido que sobraban 400 operarios, se fueron poco más de 150 y ahora buscan que se vaya el resto”, explicaron a La Política Online. “No nos pueden echar porque se acogieron al REPRO”, advirtieron. Se trata del programa de la cartera laboral de Carlos Tomada por el que el Gobierno gira $600 mensuales para los salarios de cada empleado a cambio de que mantengan los puestos de trabajo.
El “operativo desgaste” consiste en insistir con los retiros voluntarios y en pagar fuera de término los salarios. Ahora, sumó, hacerlo en cuotas. “Nos dijeron que el miércoles cobrábamos la última parte de lo que nos tendrían que haber pagado el 6 de julio -contó Claudio Rivas, delegado de la comisión interna- Pero sólo a los que cobramos por quincena, a los mensuales, que es el personal jerárquico, se les pagó en tiempo y forma todo el sueldo y el medio aguinaldo”.
La suspensión de Ford afecta al 95% de la producción de Paraná Metal que luego de un año de conflicto había vuelto a funcionar fabricando unas 1.700 toneladas.
De conflicto en conflicto
Paraná Metal fue una de las primeras empresas que comenzó con los despidos masivos. Por la crisis económica global, el 16 de diciembre de 2008 anunció que despediría a los 1.200 trabajadores y cerraría la planta de autopartes instalada en Villa Constitución.
Por la intervención del Gobierno, lograron acordar que se suspendieran y bajaran los salarios de los operarios a cambio de que mantuvieran las fuentes de trabajo, mientras desde la gestión kirchnerista buscaban un comprador que quisiera hacerse cargo de la empresa.
En ese momento entra en escena el zar del juego, quien –con clara intenciones de comprarla- inyectó $7 millones a los fondos de la fábrica para pagar los salarios atrasados y mantener una producción básica de 1.100 toneladas mensuales.
Pero la buena noticia duró poco. En marzo y abril se presentaron los primeros retrasos de sueldos y en mayo los trabajadores pararon por 15 días la planta ubicada en Vila Constitución porque no la empresa no cumplía con las paritarias. Según los trabajadores, las inversiones en maquinarias y tecnología que prometieron en un principio, nunca se hicieron
“Cambiaron algunas chapas y acomodaron el comedor de los compañeros. Nada más. Y ya nos dijeron que Paraná Metal va a tener que solventarse por lo que ingresa y egresa, y que ellos no van a inyectar más capital. Hasta ahora venían poniendo $2 millones mensuales”, explicaron desde la UOM.


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