Una de las situaciones más llamativas del acto en que el peronismo lanzó Línea Mendoza, fue un escrito que el intendente justicialista de Guaymallén dedicó al jefe radical de Godoy Cruz. El misterio quedó para los militantes porque el líder del PJ, Rubén Miranda, no se animó a leerlo en público.
Anoche el oficialismo presentó su corriente interna en el peronismo. Una gran tribuna saltó y coreó la marcha entre intendentes y ministros de Celso Jaque.
En la mesa, estaban prácticamente los doce apóstoles -sin el "líder natural", Celso Jaque-, de un extremo a otro del peronismo: Mario Adaro y Rodolfo Calcagni hasta Alejandro Cazabán y Rodolfo Gabrielli, pasando por Carlos Ciurca y Guillermo Carmona, más los intendentes Juan Agulles, Sergio Salgado y Joaquín Rodríguez, tal como se ve en la foto.
En el medio, una buena yunta: Abraham y Miranda, dos caciques que buscan imponer el peso político de sus departamentos en la mesa chica del PJ.
Ambos tuvieron un acto aparte. Porque la sociedad política que conforman los hace cómplices de varios gestos que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidos.
Precisamente, esto fue lo que sucedió anoche, en el salón Báltico de Guaymallén, cuando ya la tribuna estaba enfervorizada después de las arengas de Cazabán, Carmona y Ciurca. El remate a cargo del titular del PJ mendocino concentró dos cuestiones fundamentales.
Por un lado, dejar bien en claro que los Kirchner han transformado sustancialmente el país desde 2003 y que no se iba a dar "ni un paso atrás" ni se volverían a aplicar las políticas neoliberales de los años 90. Hasta Gabrielli aplaudió.
Por el otro, contraatacar a la oposición radical, que en los últimos actos recordaron la provincia que dejaron y cómo la gestión de Jaque malogró. En sentido inverso, el intendente de Las Heras ponderó al gobernador como aquel que tuvo la voluntad política para devolverle a los mendocinos el control del servicio de agua, tras la inacción de Roberto Iglesias y Julio Cobos.
Pero el que tampoco salió indemne de la arena fue el intendente de Godoy Cruz. Fue, tal vez, el momento más fervoroso de Miranda que -luego de de una semana en la que los radicales salieron a regalar huevos en la plaza departamental-, cuando recordó cómo en Godoy Cruz había surgido un brote de triquinosis.
Fue justo en ese momento. Hubo un guiño y unas palabras de Carlos Ciurca al oído de Alejandro Abraham, que rápidamente comenzó a escribir un par de líneas en el reverso de un panfleto. Acto seguido, lo hizo pasar de mano en mano: de Ciurca a Adaro, que lo extendió hacia el atril, tal como puede verse en la foto.
Miranda lo ojeó, pero optó por no hacerlo público. En su lugar, continuó apuñalando al radicalismo con una verba inflamada.
¿Se trataba de un mensaje respetuoso del tipo "que gane el mejor en las próximas elecciones" para ser recogido como acto noble por los medios de comunicación? ¿O, por el contrario, se trataba de una chicana política digna de dos esgrimistas que se miden como precalentando el terreno para 2011?
El mensaje, evidentemente, era para Cornejo.
¿Le dio vergüenza a Miranda? ¿O eso lo incentivó aún más?
En cuestión de un segundo, el fotógrafo de MDZ se inclinó sobre la mesa y disparó. Y la caligrafía de Abraham quedó al descubierto.





Comentá la nota