Acuerdo por la tasa de publicidad interior en los comercios

La Municipalidad y la UCIP habrían acordado dejar sin efecto el cobro del polémico impuesto. Las partes mantuvieron ayer intensas negociaciones y acercaron posiciones. Los comerciantes aguardan con expectativa la confirmación de la noticia.
La Municipalidad y la UCIP (Unión del Comercio, la Industria y la Producción) mantuvieron ayer intensas negociaciones y acercaron posiciones respecto al cobro de la tasa de publicidad interior. Según trascendió, las partes habrían acordado que los comercios queden exentos de afrontar el pago del polémico impuesto.

El acuerdo sería inminente y más amplio de lo que se creía en un primer momento, aunque todavía faltan pulir los últimos detalles de la medida. El anuncio, que se mantiene bajo un fuerte hermetismo, podría ser dado a conocer en las próximas horas en el marco de una conferencia de prensa. Es casi un hecho que se dejará sin efecto el cobro de la tasa tanto para los comerciantes como para los empresarios.

En los negocios aguardan con expectativa la confirmación de la noticia. No es para menos: preocupados ante la posibilidad de tener que pagar la tasa de publicidad, los comerciantes llegaron a presentar entre 20 y 40 reclamos diarios en la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, desde un primer momento la Municipalidad dejó en claro que los negocios no iban a tener que hacerse cargo del pago.

Ante el desconcierto y la preocupación de algunos comerciantes, la Municipalidad intentó llevar tranquilidad. De hecho, para garantizar que los locales no iban a abonar el impuesto, la Comuna llegó a analizar la posibilidad de dictar una resolución o enviar un proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante. Pero ante el acuerdo inminente esa iniciativa ya no será necesaria.

Cuando se desató el conflicto, los representantes de la UCIP objetaron la manera de proceder de la empresa Semcor. Le apuntaban a la auditoría y a la fiscalización realizadas. Ante este reclamo, la Municipalidad aceptó revisar los mecanismos. A partir de ese momento las partes comenzaron a acercar posiciones a través de un diálogo fluido.

La tasa de publicidad interior -un impuesto que se popularizó a partir de la crisis de 2002- es el gravamen que se cobra por exhibir carteles de promoción ?visibles desde fuera? que están en el interior de los comercios. Pagan ?tasa de publicidad? desde los freezer de los helados (que tienen impresa la marca del producto) hasta los stickers de las tarjetas de crédito que están en la vidriera.

De acuerdo con la reglamentación del gravamen, según las quejas de las empresas y los comercios de casi todos los rubros, tenían que pagar un cargo por cualquier cartel que exhibían dentro de sus locales, como si se tratara de publicidad en la vía pública. Según este concepto, quedaban reunidos una amplísima variedad de acciones y modalidades comerciales: desde un típico cartel colgado dentro de un local pasando por una heladera con bebidas hasta el logotipo de una tarjeta de crédito, o los dispensadores de venta de productos en un quiosco. La tasa alcanzaba desde almacenes y autoservicios hasta grandes supermercados, pasando por ferreterías, mercerías, farmacias, locales de ropa, bazares, corralones de materiales y pinturerías. Pero a partir del flamante acuerdo los comercios ya no deberán pagar este impuesto.

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