El acuerdo PRO-K retoma las políticas de la “patria contratista”

En la última sesión especial del año que se llevó a cabo en la Legislatura de la Ciudad los sectores del interbloque kirchnerista dieron su voto positivo al oficialismo porteño para la venta del edificio del Plata, entre otras concesiones en la que se incluyen los terrenos del Hospital Borda.
La votación exprés sumó, en medio de una veintena de proyectos, los cambios catastrales necesarios para concreción de mega emprendimientos inmobiliarios. Lo cual mostró una vez más el poder del lobby del grupo IRSA y la primacía de la obediencia partidaria de quienes se comprometieron a la defensa de los intereses de la ciudadanía.

De esta forma, Mauricio Macri logró conseguir los votos para que se haga efectiva la venta del emblemático edificio Del Plata, dinero con el cual se proyecta un Centro Cívico en tierras públicas pertenecientes al Hospital Borda.

La incapacidad dialéctica de Juan Cabandié, quien negó toda intervención de la oposición en un discurso vació de contenido, fue apoyada en cuadritos ilustrativos y agresiones contra legisladores socialistas. Luego prosiguió con un sí obediente y teatralizado frente a cada modificación propuesta por el PRO, cediendo ante uno de los tantos negocios millonarios a los cuales está acostumbrado el Jefe de Gobierno Mauricio Macri.

Como lo advirtió el bloque Proyecto Sur antes de la sesión, el pacto PRO-K no hace más que satisfacer los caprichos de ambos poderes ejecutivos (nacional y municipal).

Esta es sólo la precuela iniciada con el traspaso de los subterráneos a la Ciudad, que promete continuar con la entrega de la isla Demarchi para obras faraónicas y la construcción de más edificios lujosos, bajo el argumento de ayudar a los que menos tienen con políticas habitacionales discrecionales. Todo bajo manos privadas y en alianza con la corporación emblemática de los noventa, cuyos accionistas parecen gobernar la Ciudad de Buenos Aires y la voluntad de algunos legisladores.

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