La UCR, el peronismo opositor y el PRO lograron el acompañamiento de la centroizquierda para rechazar el decreto presidencial.
Desde el arco opositor aseguran que cuentan con 143 votos para rechazar el decreto que da luz verde al Gobierno para utilizar 4.382 millones de dólares para hacer frente a vencimientos de deuda durante este año. Podrían ser tres más, si, como indican los últimos sondeos, se suman tres diputados del Movimiento Popular Neuquino, un bloque que actuó hasta ahora alineado con el kirchnerismo.
El acuerdo comenzó a hilvanarse durante la mañana, en las oficinas del GEN, el partido que conduce Margarita Stolbizer, que actuó como mediador entre los sectores más alejados dentro de la oposición. Allí estuvieron Federico Pinedo (PRO), Patricia Bullrich (CC), Enrique Thomas (Peronismo Federal), Silvana Giúdici (UCR), Verónica Benas (Solidaridad e Igualdad) y Horacio Alcuaz (GEN).
Más allá de las diferencias, arreglaron convocar a una sesión especial para tratar el DNU el miércoles, luego de que la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo emita dictamen en contra del decreto.
Además, se incluyeron en el temario las tres iniciativas exigidas por el interbloque de centroizquierda: la conformación de una comisión especial para investigar la legitimidad de la deuda externa, la creación del Fondo Nacional del Desarrollo y una iniciativa que solicita al Poder Ejecutivo que envíe un proyecto de ley complementario del Presupuesto 2010, que permita rediscutir la reasignación de recursos.
"Lo importante fue cerrar el acuerdo con la centroizquierda y unir el frente", dijo a este diario Alcuaz. La cruzada opositora peligró después de que ayer cayó la sesión por falta de número y porque un sector consideraba que el trámite sería "desprolijo".
En un momento, en medio del desconcierto, desde el PRO tiraron en la mesa de reunión la posibilidad de bajar al recinto igual para dar un gesto político, como había aconsejado Elisa Carrió, jefa del bloque de la CC, poco después de la Asamblea Legislativa. Finalmente, para aunar esfuerzos, esa alternativa no prosperó.
Para el martes está convocada la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, que estrenará nueva composición favorable a la oposición (nueve contra siete) y buscará emitir dictamen sobre el decreto, paso previo indispensable para aprobarlo en el pleno.
El oficialismo ya confirmó que no asistirá, que desconoce esa proporcionalidad impuesta en el Senado anteayer y que considera ilegítimo que se analice un DNU que todavía no ingresó formalmente en el Congreso. "Para nosotros no tiene validez. Habrá un Parlamento paralelo", dijo a Crítica de la Argentina una fuente del bloque K.
La oposición, en alerta a cualquier "trampa" reglamentaria que surja, aspira a rechazar en la Cámara baja el decreto a más tardar el miércoles. Lo mismo haría el Senado. Un importante legislador K le confió a este diario que no están cerradas las puertas para negociar una ley que contemple las necesidades de financiamiento de la Casa Rosada y las inquietudes de la oposición. "Esperemos un poco, no es imposible", sostuvo.
En el clima de tensión que se respira en los pasillos del Palacio, parece imposible después del discurso en cadena nacional de Cristina Fernández. Los referentes de la oposición lo siguieron juntos por TV, ayer al mediodía, mientras comían sándwiches y tomaban gaseosas. No les cayó para nada bien.







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