Acuerdo por el mosto entre los gobernadores Pérez, Gioja y Beder Herrera

Los mandatarios cuyanos consensuaron que se destine el 30 por ciento de la cosecha de uva. Más control y multas
Estaba casi "cantado", y ayer el gobernador Francisco Pérez, su par sanjuanino José Luis Gioja y, por primera vez, el mandatario riojano Luis Beder Herrera, rubricaron el acuerdo: a un precio base de $ 0,95 por kilo.

Habrá que destinar, por segundo año consecutivo, un 30% de la uva de la vendimia 2012 a abastecer a la resurgida industria del mosto. Y, de paso, tonificar los precios del mercado trasladista de vinos. Pero, a diferencia de otros años, el anuncio llega con una serie de estrictas medidas-gatillo para cumplir la pauta.

La principal es un endurecimiento de las multas a las bodegas que no respeten el porcentaje a rajatabla.

Desde un principio, el incumplimiento de la diversificación durante 2011 ha sido el principal motivo que desde el Ejecutivo esgrimen para explicar la sobreabundancia de volúmenes vínicos que dejó la pasada temporada y que hoy todavía presiona al mercado, cuando restan semanas para el inicio de la cosecha.

Si bien el precio mínimo de $ 0,95 a pagar por kilo de uva con destino a mosto es el que deberán acatar las empresas asociadas a la Cámara Argentina de Exportadores de Mosto durante la cosecha 2012, durante el encuentro, Pérez, Gioja y Beder convinieron un aporte extra de cada provincia en carácter de subsidio, que en realidad lo llevará a $ 1,10 por kilo.

"Se destinarán 15 centavos para infraestructura, fertilizantes o a cualquier elemento que tenga relación con el sector", explicó Pérez.

Mano dura por incumplir

Las estadísticas son contundentes. Desde la vendimia 2000 y a lo largo de las últimas 12 campañas, sólo se cumplió con la pauta anual del acuerdo Mendoza-San Juan en 5 oportunidades.

Más allá de su impacto ocasional en el mercado y sus cotizaciones, por sí solo el dato sustenta la decisión del Ejecutivo de duplicar la sanción monetaria por no elaborar el porcentaje obligatorio de jugo de uva: para la campaña que se aproxima se elevó de $ 0,10 a $ 0,20 por kilo. Cabe recordar que lo recaudado por tal concepto es un recurso administrado por el Fondo Vitivinícola Mendoza para reforzar investigaciones y acciones promocionales.

Pero no es la única medida para sostener el mensaje de "más mosto y menos vino". También se definirá por estos días, luego de la revisión que lleva adelante el Ministerio de Agroindustria, una reducción de la compensación que desde hace años se les reconoce a las bodegas exportadoras de vinos finos.

La relación (que hoy es de 1 litro por 1,5 de mosto), va en camino de una paridad que, sin admitirlo abiertamente, de acuerdo al ministro José Luis Álvarez, "se está estudiando. La herramienta va a seguir vigente; lo que estamos revisando es la cantidad de litros, que seguramente será menor".

Una vez más quedó expuesto que se les "soltará la mano" a quienes no se atengan a la política vitivinícola 2012. De hecho, Álvarez confirmó que no se aceptarán garantías y les estará vedado el acceso a los créditos para cosecha y acarreo a productores que elaboren blanco escurrido sin haber destinado el 30% pactado a jugo.

Un "lifting" para la ley

La modificación de la Ley Nacional de Vinos 14.878 también quedó expuesta ayer. Es que la norma data de 1959 y no ha sufrido hasta ahora cambios sustanciales, como los que se plantearon en la cumbre de gobernadores junto al presidente del INV, Guillermo García: un nuevo régimen sancionatorio (actualmente contempla clausuras de 1 a 5 años), agilización de la salida de vinos defectuosos y, en particular, limitación a la implantación de variedades de escaso valor enológico, como el de las llamadas "tintoreras", por su poder colorante, proyecto que se impulsará a través de un decreto del Gobierno nacional.

"El propósito es que los plazos de clausura no tengan un piso, porque un año para un establecimiento es destinarlo al cierre. En síntesis, un régimen que se corresponda más con la realidad vitivinícola", puntualizó García.

El crecimiento explosivo de las variedades Aspirant y Alicant Bouchet, es otra arista de la reforma del marco legal. Porque, para García, su expansión "responde a aspectos comerciales más que enológicos. No se trata de erradicar sino limitar la implantación".

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