Después de 12 horas, familiares y representantes de la Universidad y la empresa firmaron la conciliación que le puso punto final a las demandas civiles. Se clausuró la posibilidad de acciones legales futuras
El acuerdo fijó las indemnizaciones para las cuatro partes damnificadas, las costas y los honorarios de los abogados de los terceros obligados. Todo, suma poco más de $5 millones de pesos de los cuales la Universidad aportará casi la mitad y el resto será afrontado por la empresa De Smet y la ART.
Así se puso punto final a una negociación que avanzó lentamente y que en muchos momentos se estancó, especialmente en el último tramo cuando los honorarios de los terceros obligados hicieron temer el fracaso.
Los familiares de Damián Cardarelli, Miguel Mattea, Gladis Baralla y Liliana Giacomelli lograron de este modo cerrar un capítulo que, reconocen, tuvo una extensión y obstáculos mucho mayores a los esperados por ellos.
La complejidad de la causa obligó a agudizar una ingeniería legal para cerrar en primer lugar una indemnización que colmara las expectativas de las familias, y en segundo lugar que despejara las dudas sobre el futuro legal de la causa. Todos querían garantías de que no pudiera volver a accionarse legalmente en el futuro, especialmente la Universidad. Por eso una de las condiciones centrales que puso la casa de altos estudios fue que acordaran todas las partes implicadas. De lo contrario no habría acuerdo. Ayer, viajó desde Buenos Aires el representante legal de la ART interviniente que fue el primero en firmar. Estuvo apenas unas horas en la ciudad y regresó. Sólo llegó para rubricar el acuerdo.
Cerca de las 13 se comunicó que a media tarde estaría todo listo para firmar. A las 18 volvieron aquellos que se habían ido al mediodía. Otros, seguían adentro dándole forma al documento. Pero la firma terminaría tres horas y media después.
En la sala del anexo de Tribunales, donde los familiares, y los representantes de la Universidad y la empresa De Smet se reunieron una decena de veces se produjo finalmente la firma de todos. Después quedaron alrededor de una gran mesa el juez ad hoc, Enrique Magoia, quien piloteó las audiencias y se ganó el reconocimiento de todas las partes; el rector Oscar Spada, que también logró sortear dificultades para avanzar en el acuerdo; los familiares; el presidente de De Smet, Carlos Juni; y los abogados. Algunos intentaron decir algo, pero no pudieron. Fue Cristina Azocar, abogada de Osvaldo Simone (viudo de Gladis Baralla), Fabiana San Martín (viuda de Damián Cardarelli) y Mabel Gremiger (viuda de Miguel Mattea), la que agradeció la predisposición de los distintos actores para llegar a ese entendimiento y se centró en Magoia y en su trabajo en un emotivo reconocimiento. Luego fue el propio juez el que reconoció el esfuerzo de las partes para llegar a ese final. Y aseguró que esto “servirá para toda la comunidad y en especial a la Universidad y los que sufrieron en carne propia las consecuencias de ese siniestro”, señaló. Luego vinieron los abrazos y los saludos rodeados de lágrimas. La tragedia en la Planta Piloto había quedado un paso más atrás.
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