Se convocaría a una cumbre presidencial para superar la crisis por la denuncia de Bogotá sobre la presencia de las FARC en el vecino país
"No ha sido posible un documento de consenso", dijo el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño.
Las autoridades de Colombia mantuvieron su presión sobre Caracas, al condicionar un diálogo a la creación de un "mecanismo eficaz" por parte del gobierno de Hugo Chávez, para evitar la presencia de la guerrilla colombiana en Venezuela.
La reunión de cancilleres de la Unasur realizada ayer en Quito posibilitó el primer encuentro entre representantes de ambos países desde que Caracas rompió las relaciones bilaterales, el 22 del actual. La cita fue solicitada por el gobierno venezolano luego de que Colombia denunciara ante la Organización de Estados Americanos (OEA) la presencia de por lo menos 1500 guerrilleros y 87 campamentos de las FARC y el ELN en Venezuela.
"Colombia no acepta un diálogo genérico o gaseoso sobre el tema, sino la definición de un mecanismo de cooperación eficaz por parte de Venezuela, para evitar la presencia de FARC y ELN en ese país", dijo el canciller colombiano, Jaime Bermúdez. "La Unasur debe seguir trabajando en explorar opciones o alternativas hacia ese mecanismo de cooperación eficaz, en el cual puede participar el secretario general de Unasur [el ex presidente argentino Néstor Kirchner] y los países que lo deseen", agregó.
Al término del encuentro, los cancilleres propusieron un futuro encuentro presidencial para tratar el conflicto.
"Existe la posibilidad de constituir un grupo de países que acompañen el diálogo político [con el fin de] crear medidas de confianza [entre los dos países]", había señalado Patiño.
Denuncia
La apertura del cónclave estuvo en manos del canciller venezolano Nicolás Maduro, quien denunció un plan por parte del presidente colombiano Alvaro Uribe para atacar Venezuela antes del 7 de agosto, día en que asumirá el poder el presidente electo Juan Manuel Santos. La acusación fue rechazada tajantemente por Bermúdez. "Colombia no ha considerado ni considerará ninguna agresión a Venezuela", sostuvo Bermúdez.
Pese a la denuncia, Maduro propuso a continuación a Colombia un plan para superar el conflicto.
Antes de la cumbre, Maduro había declarado que propondría "un plan y una metodología" para restablecer la paz con Bogotá, fracturada luego de la denuncia de Uribe sobre la presencia de guerrilleros colombianos en territorio venezolano.
"Creemos que ha llegado la hora de retomar los caminos de la paz, dado que la última guerra que queda en nuestro continente es en Colombia", expresó Maduro, que acusó al gobierno de Uribe por tener una "doctrina guerrerista y violadora del derecho internacional".
Por su parte, Bermúdez llegó a Quito con la intención de pedir la rendición de los guerrilleros colombianos afincados en Venezuela y dar a conocer más pruebas de los supuestos nexos entre el régimen bolivariano y las FARC.
"La verdadera paz no consiste en intervenir los asuntos internos de otro Estado. Un verdadero plan se basa en capturar a los criminales dondequiera que estén... Se basa en no permitir que se puedan alojar [las guerrillas colombianas] en ningún lugar del mundo. Realmente, no tengo mayor expectativa [sobre la reunión]", dijo Bermúdez al llegar a Quito.
Antes de partir de Bogotá, el canciller señaló que el secretario general de la Unasur, el ex presidente Kirchner, no asistiría a la cumbre, lo mismo que varios cancilleres, que delegaron el viaje en sus vicecancilleres. "Por las conversaciones que hemos tenido estos días entre los cancilleres de la región y las llamadas que he hecho, he encontrado que algunos no consideran conveniente esta reunión", señaló.
"Colombia va a insistir en lo que es una necesidad, un mecanismo concreto y eficaz para evitar que las FARC y el ELN estén en Venezuela", había adelantado el canciller en una entrevista con Radio Caracol.
Antes de la inauguración de la cumbre, el canciller argentino, Héctor Timerman, entregó a su par ecuatoriano el instrumento de Ratificación al Tratado Constitutivo de la Unasur, con lo que la Argentina se convirtió en el sexto país de la región en hacerlo, después de Bolivia, Guayana, Ecuador, Perú y Venezuela.






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