El PJ no acuerda con el proyecto de Fardín

Héctor Sierra se erigió como vocero del oficialismo -ante la ausencia de sus compañeros de bancada- y defendió los actuales criterios de selección del personal contratado. El debate quedó abierto y seguirá en las próximas semanas.

Por Adrián Gerbaudo (Redacción LA OPINION). - El oficialismo de nuestra ciudad, en la voz de Héctor Sierra, le bajó el pulgar al proyecto de Víctor Fardín para controlar la contratación de personas como temporales dentro del Departamento Ejecutivo. De cualquier manera, dejó abierta la posibilidad de establecer algún tipo de control, aunque esta alternativa no sedujo demasiado al autor del proyecto, quien vio hace años cómo se dio una situación como esta y lo aprobado -desde su punto de vista- nunca se puso en práctica.

Recordemos que el proyecto presentado por el ingeniero del Nuevo Frente busca regular el ingreso del personal transitorio y contratado al Municipio rafaelino -en cualquiera de sus reparticiones- a través de un concurso de oposición y antecedentes. No sólo eso: también pone límites a la cantidad de horas extras por repartición y por cada uno de sus integrantes.

Una de las alternativas que expuso el propio Fardín es que ambos temas se separen y se conviertan en ordenanzas diferentes. El resto de los ediles prefirió profundizar el tema, antes de seguir avanzando en este punto.

"Yo no estoy de acuerdo", dijo Sierra, dejando en claro su postura.

También, de alguna manera, lo hizo en nombre del oficialismo, dadas las ausencias tanto de Luis Castellano como de Mónica Garrappa (está en Cuba).

"Para mí, la elección de los servicios profesionales por parte del Ejecutivo tienen que ser porque al DEM le gusta ese y no otro. Podrán decir que hay otros. Es cierto. Pero el Ejecutivo debe tener la prerrogativa de elegir al que quiera", justificó Sierra su punto de vista.

Dio dos ejemplos de cómo esto había funcionado hasta el momento: "A Sebastián Bertuccelli (NdR: psicólogo social un experto en organización ciudadana) lo elegimos por su trayectoria en la construcción de redes sociales. A él y a Fabián Quetglas no le pagamos un sueldo, sino los honorarios profesionales que nos pasan por los dos o tres días que permanecen cada dos o tres meses en Rafaela. ¿Deberíamos llamar a concurso para esto? Esto le resta la flexibilidad que debe haber", sentenció.

En este sentido, afirmó que le parece correcto poner algún tipo de límite o mecanismo de control, para evitar que lleguen a ser contratados advenedizos. Una de las alternativas que barajó es la posibilidad de que el profesional presente sus credenciales antes de ser contratado (como por ejemplo, enviando un currículum).

Pero no más que eso: "un llamado a concurso es muy engorroso: hay que estar a la espera de la decisión de un tribunal y muchas veces, se tardaría más que el tiempo de trabajo del profesional", dijo.

Para Sierra, "no sólo hay que tener en cuenta la idoneidad profesional, sino también la coincidencia ideológica. Esto no es sólo una cuestión técnica, sino también política. No se puede contratar a alguien que piensa una ciudad, un modelo diferente al que pretende el partido gobernante".

Fardín señaló que mucho personal contratado después termina pasando a planta permanente por nepotismo: "entran por ser familiares y entran en lugares técnicos".

El ingeniero radical catalogó de "aberración" el hecho de que el encargado del aeródromo haya ingresado en Obras Privadas en el área de Estudios y Proyectos. "No tengo nada contra él, pero hoy allí no hay actividad", señaló.

Con respecto a las horas extras, destacó que, de haberse aplicado los controles que él propone, no hubiera sucedido el escándalo que se dio en el Corralón.

Además, adelantó que presentará un pedido de informes para saber los resultados de la ordenanza propuesta por el ahora secretario de Hacienda y Finanzas, Edelmiro Fassi, en donde se obliga al DEM a llamar a concurso por trabajos temporarios que superen al año. De acuerdo a la información que maneja el edil radical, esto no se llegó a poner en práctica ni una sola vez.

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