l conflicto en la empresa Acualic, que conmocionó Centenario y tuvo fuerte repercusión provincial, fue desactivado políticamente. Sin embargo, la pausa conseguida no implica una vuelta atrás en la decisión de achique de personal tomada por la empresa.
Aquel conflicto llegó a tener la participación directa del gobernador Jorge Sapag. Los empleados fueron despedidos y luego reincorporados, pero finalmente la empresa cumplió con su intención: achicar la planta de personal para adecuarla al cambio decidido por su conducción.
Ese proceso se llevó adelante después que el conflicto desapareciera de la primera plana de los diarios, mediante silenciosos acuerdos de retiro voluntario, o aceptación del despido en negociaciones personales de cada uno de los trabajadores que dejó de pertenecer a la firma.
Lo de Acualic es similar, con el agregado de que hubo mucha prevención porque intervino en el conflicto el sector más “duro” del sindicalismo regional, temido por la propia CGT: el del sindicato ceramista refugiado en el bastión de la ex Zanon, actual Fasinpat.
Lo cierto es que, con la participación del subsecretario de Trabajo, Ernesto Seguel, y del titular de la CGT (y diputado provincial) Sergio Rodríguez, se acordó la suspensión de los despidos por parte de la firma, mientras dure el proceso de conciliación; y el cese de todas las medidas de fuerza que “impedían el normal funcionamiento de la fábrica”. En la reunión también estuvo Alejandro López, actual diputado y representante de los ceramistas de Fasinpat.
El punto es clave es que también se acordó “una vez normalizada la actividad en la planta, constituir una mesa de conciliación y dialogo, que se abrirá el miércoles próximo, por un lapso inicial de cinco días hábiles”.
En esa negociación, según la información que brindó el gobierno provincial, “se abordará en primera instancia la apertura de un registro de retiros voluntarios y de tercerización de reparto para aquellos empleados que deseen desvincularse laboralmente de la planta”.
También “se considerará el caso de aquellos que quieran mantener la relación de dependencia con Aqualic”.
Todo indica que la empresa mantendrá, como es lógico, su objetivo de achicar el número de su planta de empleados, para lo que en realidad no necesita dar razones ni justificaciones más que reivindicar el libre ejercicio de la labor empresaria, siempre que cumpla con las leyes vigentes.
Lo demás, forma parte de una manera engañosa de comunicar, que es ya tradición en esta Argentina que dice una cosa y hace otra.

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