Desde el Centro de Estudios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe se precisó que “el crecimiento se está amesetando” pero continúa y que la crisis internacional, “a la larga o la corta”, tendrá sus efectos en Santa Fe. Preocupa la inflación.
En ese contexto, el analista consideró destacable que “en los últimos meses, ese crecimiento se está amesetando. Pero el nivel de actividad económica de la provincia se mantiene bien, con alertas en algunos de los indicadores. Pero una crisis como la que vive el mundo, a la larga o la corta, tendrá sus efectos en la provincia”, advirtió. Al momento de especificar “las alertas” referidas, enumeró el consumo de energía eléctrica industrial, ventas en supermercados, molienda de oleaginosas y la producción de maquinaria agrícola, entre otras. Todas estas, “en el último mes, han tenido un comportamiento negativo”, acorde a los estudios realizados por el Centro que tutela.
Sobre las causas de estos comportamientos, Arredondo sostuvo que no responden tanto a los parámetros de la crisis internacional como las cuestiones nacionales. “En nuestro país tenemos inflación, cuyo principal efecto atenta contra el poder adquisitivo del salario. La demanda laboral ha caído un 1,3 por ciento. Son datos para estar atentos, no para alarmar”, consignó.
Una cuestión trascendente que determina la economía santafesina es la producción de materias primas. Al respecto, el especialista evaluó: “Si comparamos los primeros cinco meses de 2010 con los primeros cinco meses de 2011, el año pasado llevamos un crecimiento acumulado del 3,4 por ciento, y en 2011 es del 2,4 por ciento. Por eso decimos que se está amesetando y moderando el nivel de actividad económica, pero seguimos creciendo”, aclaró. Y precisó: “Vamos a entrar en una recesión cuando dejemos de crecer, y llevemos cinco meses consecutivos de caída de la actividad económica. Eso todavía no se ha registrado”, precisó.
Dadas tales circunstancias, “tenemos que estar atentos porque no crecemos a los mismos niveles que veníamos creciendo en períodos anteriores”. No obstante, habida cuenta de la coyuntura internacional, Arredondo consideró que “hoy el mundo demanda de las producciones que tenemos”, es decir, la producción agrícola, sojera y ganadera y la industria láctea. En tal sentido, los problemas se registran a partir de las disposiciones nacionales (“restricciones”) para la comercialización de esos productos, acerca de lo cual “es necesario trabajar”.
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