La actividad del Concejo Deliberante, paralizada

La actividad legislativa puede parecer un poco alejada del movimiento cotidiano de una sociedad. Muchos ciudadanos desconocen su funcionamiento e incluso se muestran desinteresados en aprender. Por ello creo que la mayoría considera que los concejales son una especie de receptores de quejas y gestores de soluciones que están en otro lado. Ello porque así se refleja la actividad legislativa en los medios de comunicación.
En realidad muchas de las acciones que lleva a cabo el Ejecutivo municipal tienen un previo antecedente en el Concejo Deliberante. Por ejemplo establecer el dominio de la tierra es fundamental antes de lotear un sector y ese es un trabajo netamente legislativo. Este año muchas obras requieren de autorización del Concejo y sin esa norma aprobada simplemente las obras no se hacen.

El Concejo Deliberante no funciona en Plaza Huincul, de un paso a la vez se llegó a la instancia de que no pueden trabajar los concejales. Repasemos. En julio de este año, hace tres meses, se sancionó una ordenanza para que el Ejecutivo firme un acuerdo con la firma Video Drome por la deuda de tasa municipal. La norma fue promulgada pero luego se consideró en el Concejo que no había contado con la mayoría necesaria para su aprobación y se la anula cuando ya había sido promulgada.

A partir de allí el proceso fue cuesta abajo. Ediles que dejaron de asistir a las sesiones hasta que se suspendió a Jorge Sabaddini como presidente. Pero no se avanzó más en el proceso y nadie dice cuándo podría volver.

Por otra parte dos concejalas hicieron una doble denuncia, en la Justicia Penal y en el Superior Tribunal de Justicia. Y desde allí nada más se hizo. Ayer se suspendió la sesión por falta de quórum.

El presidente a cargo del Concejo, Juan Carlos Casares (MPN) decidió renunciar a su cargo ante la inacción de sus pares. Sin embargo tiene ocupados sus días en reemplazar al intendente Alberto Crespo que se mantiene alejado de la gestión porque su suegro tiene un problema de salud.

Lo lamentable para la comunidad es que los concejales no pueden trabajar por sus enfrentamientos, mientras en la intendencia hay una persona que ya manifestó su decisión de no ocupar ese lugar. Pero la cumple, en una especie de voluntariado civil.

Nada bueno puede salir de esta situación. Y los vecinos se verán, si no ocurre ya, afectados sus derechos por la falta de gestión y puede que lleve varios meses superar esta crisis.

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