¿Dónde están las monedas?. Conseguirlas sigue representando un grave problema para los jujeños tanto a la hora de abonar importes en lo comercios o en el servicio de transporte.
Las monedas no estarían desapareciendo y aunque no lo parezca siguen siendo acuñadas periódicamente por el Banco Central. El fenómeno entonces, responde a un movimiento económico. El faltante de las monedas obedece a varias causas objetivas, pero la principal es que se acuñan pocas en proporción a los requerimientos de quienes tienen que gastar en efectivo para hacer frente a la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total. Así lo aseguró el profesor titular de la cátedra de Economía en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Jujuy, Benito Carlos Aramayo, quien analizó el panorama detalladamente.
Ésta situación se está tornando insostenible para muchos comerciantes que actualmente deben rebajar o “deber” algunos centavos porque sus cajas no cuentan con ninguna moneda. Graciela de Marco, propietaria de un maxi quiosco desde hace diez años, indicó que la falta de cambio se sufre desde hace tiempo. “Nunca tuve problemas con el cambio cuando las monedas circulaban, cuando empezó a escasear la moneda la gente se enoja, nos trata mal, porque nos dicen que hacemos venta obligada porque le dábamos de vuelto caramelos o chicles”, indicó la vendedora.
Preocupada por esta situación recientemente Graciela en dos oportunidades se dirigió al banco para solicitar cambio, sin embargo en ambas circunstancias se le respondió de manera negativa. A pesar de que los comerciantes se encuentran cada vez más ofuscados por el panorama, indicaron que para los consumidores el panorama está cambiando. Hasta hace algunos meses las personas se irritaban, pero actualmente, la gente “está resignada” a la situación porque la viven en todos los ámbitos, tanto en quioscos, como en supermercados y en colectivos, así lo explico la comerciante.
El fenómeno inflacionario tampoco podía estar ausente en este conflicto.
El economista jujeño Benito Aramayo expresó que este factor se evidencia en la evolución de los precios, por ejemplo hasta hace muy poco el consumidor aceptaba el redondeo de un vuelto con caramelos, calditos en cubitos, curitas o cajitas de fósforos, pero al achicarse la capacidad de compra de los salarios, hoy quién tiene efectivo por estricta racionalidad económica, exige que se respete hasta el último centavo, no importa si se trata de 10, 20, 25 o 50 centavos. “Cada vez se aceptan menos ese tipo de cuasi monedas bastardas que de todas maneras verifica, "a la jujeña" la Ley de Circulación de la Moneda enunciada en el siglo XVI por Thomas Gresham: la moneda mala desplaza de la circulación a la buena”, citó el licenciado.
La solución a este problema según el economista es emitir monedas en función de las verdaderas necesidades de cambio de todas las actividades económicas que requieran del menudeo. En este sentido el Banco Central es el único emisor responsable de toda las monedas, pesos y centavos, del país, a través de la Casa de la Moneda, pero como es conocido ahora por el caso Ciccone el gobierno contrata a empresas que están en condiciones técnicas de hacerlo, o al exterior como ocurrió con los billetes de $ 100 que se imprimieron en Brasil. En una época incluso parte de las monedas se hacían en Chile, relató Aramayo. Según declaraciones a nivel nacional representantes del Banco Central, institución a cargo de que las monedas se envíen a los bancos y se distribuyan en el país, indicaron que las monedas se están acuñando periódicamente y que el problema se debería a un mercado negro de venta de monedas o inconvenientes en la distribución de los bancos en cada provincia.
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