El frío se acrecienta con las carencias

Con temperaturas tan extremas como las de los últimos días, toda ayuda resulta insuficiente para las numerosas familias de bajos recursos de la ciudad. El municipio trabaja en una red de asistencia que involucra la entrega de garrafas, tarjeta social, colchones, frazadas y materiales para acondicionar viviendas.
Luisa Díaz lleva la mitad de sus 76 años viviendo en Villa Nocito. Curtida, amable, parece habituada a las carencias, aunque advierte que en invierno se acentúan.

A su problema en los bronquios se le agregó, tiempo atrás, el enfisema pulmonar que sufría su marido. La necesidad de calefaccionar el hogar se volvió indispensable y así fue que empezó a peregrinar, de oficina en oficina, hasta lograr la garrafa social en la Municipalidad.

Son sólo tres al año, pero ayudan muchísimo, cuenta Luisa, y aclara que si bien su esposo falleció, pudo conservar el beneficio.

"Ahora tengo un bisnieto, así que viene muy bien. Eso sí: tenemos que reforzar con leña, porque sino se consumiría enseguida". El costo aproximado de mezcla para usar durante una jornada oscila los 25 pesos.

"Mi hijo colabora con la leña y yo hago estirar la garrafa. Así vamos tirando", se resigna, mientras ofrece un mate y cuenta que le queda el último vale, que utilizará en agosto.

Poco puede hacer con los 1.600 pesos que percibe por la pensión de su esposo.

"Por suerte --se convence-- los meses más complicados y de mayor consumo de gas, leña, luz y alimentos... son sólo tres".

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Las rigurosas temperaturas de las últimas horas, que incluyeron la jornada más fría en lo que va del año, obligó a las autoridades municipales a reforzar un operativo destinado a familias en situación de vulnerabilidad social.

El programa se lleva a cabo a partir de la historia social de los beneficiarios, relevamiento que desarrollan las delegaciones comunales, y abarca diversos tipos de asistencias.

Una de ellas tiene que ver con la distribución de vales para obtener la denominada garrafa social --a un costo mínimo o nulo--, así como también la entrega de colchones y frazadas, tarjetas para la adquisición de comestibles, bolsones de alimentos y puesta en marcha del Fondo Rotativo y Solidario de Materiales, que asiste con microcréditos a quienes necesitan acondicionar su vivienda.

En lo que va del año, el área de Promoción Social adquirió un total de 9 mil garrafas para que sus destinatarios retiren de las delegaciones comunales o unidades sanitarias.

El sistema permite que cada familia disponga de tres vales por invierno, es decir, durante los meses de junio, julio y agosto, ya sea a un valor de 5 pesos cada uno o bien con costo cero, dependiendo de cada caso.

Por la misma vía se han entregado hasta el momento 90 colchones y 108 frazadas.

"Esta entrega es constante teniendo en cuenta la época del año", indicó el secretario de Salud y Promoción Social, Diego Palomo.

Agregó que existe una disponibilidad inmediata de 116 frazadas y 53 colchones en el depósito municipal.

Siempre en función de la entrega, se hacen órdenes de compra para evitar el desabastecimiento, dijo.

Indicó el funcionario que la tarjeta social es otra herramienta necesaria en esta época y que el municipio lleva invertidos 576.035 pesos.

La tarjeta que se le asigna a cada beneficiario, conformada por fondos municipales, provinciales y nacionales, equivale a 115 pesos mensuales por familia.

Palomo aclaró que, de esta forma, cada uno elige la compra que debe efectuar de acuerdo con la necesidad y agregó que se trabaja con la idea de que tenga tres opciones: familias con hasta tres hijos; con más de tres; y con personas discapacitadas o adultos mayores a cargo.

La distribución de bolsones de alimentos ayuda a paliar la situación en forma inmediata para personas en riesgo.

"Lo ideal es asistir en forma de tarjeta o de vales. No sólo le da más transparencia al sistema sino que es más digno para el beneficiario", señaló.

El depósito de emergencia de la comuna, destinado a guardias sociales, contiene ropa, alimentos y zapatillas, entre otros elementos.

Hizo mención, además, al Plan Más Vida, que asiste, a través de manzaneras o referentes barriales a 7.515 familias, es decir, se hace extensivo a un total de 9.368 personas.

"Este plan está compuesto por tres ejes básicos: alimentario, de salud y organización comunitaria. Contempla leche, alimentos y hasta el primer ajuar del bebé", manifestó Palomo, quien recordó que el sistema fue creado hace varios años y, complementado con otros, resulta interesante.

El Fondo Rotativo y Solidario de Materiales asiste con microcréditos a las familias beneficiarias, quienes deben devolver el material en cuotas muy accesibles de dinero.

"Para paliar la situación propia del invierno es un gran mecanismo, porque implica el arreglo habitacional. Es decir, se otorga determinada cantidad de materiales y se fomenta la mejora de la vivienda", resaltó Palomo.

Este año el programa dio inicio con mucha fuerza ya que se recibió, por parte del ministerio de Desarrollo Social de la Nación, una suma de 1.200.000 pesos.

"La idea es no mudar a la gente, sino que permanezca en su barrio, en su ambiente, por eso al plan se lo denomina `Ahí' y cada familia tiene su expediente, de manera que puede controlarse", amplió.

Este sistema se cumple en la zona de la costanera, es decir, desde Puertas al Sur (también llamado Villa Caracol o Vista al Mar), Vista Alegre, Segunda Vista Alegre y Maldonado.

En forma global, además, se asiste a los barrios Stella Maris, Villa Talleres, 9 de Noviembre, Thompson y 1810, entre otros.

"Cuando hace mucho frío nos acostamos"

Resignada, Alejandra Rivera, vecina del barrio 9 de Noviembre, casada y mamá de Lucía y Ezequiel, cuenta que pudo obtener la garrafa social hasta que su marido consiguió empleo fijo. Fue entonces cuando se quedó sin el beneficio.

Hoy, con su esposo otra vez desocupado, debe pagarla de su propio bolsillo.

"Como no tengo salamandra, no dura más de una semana", dice esta empleada doméstica y agrega que en este invierno se las está "rebuscando" como puede.

"¿Qué hacemos cuando hace mucho frío? Nos acostamos", confiesa.

Como si hiciese falta aclararlo, Margarita San Martín, vecina de Vista al Mar, humilde asentamiento situado en cercanías de la ruta 3 sur, cuenta que en este barrio las necesidades son numerosas.

Por eso, relata, mes por medio, cuando se reparten durmientes del ferrocarril, se asignan sólo dos por familia.

Margarita es joven, aunque lleva en sus ojos el peso de la lucha cotidiana.

"Con el frío todo se hace más difícil y más si hay chicos. Por eso, de vez en cuando, salimos nosotros mismos a juntar leña", relata y exhibe la generosa salamandra, fabricada con un tambor, ubicada en un rincón del comedor.

"El kilo de leña cuesta un peso --grafica-- ¿Pero sabe cuánto es eso? Apenas tres ramas".

A un valor de 5 pesos el vale, que retira en la delegación de su barrio, obtiene una de las tres garrafas sociales que consume en el invierno y que únicamente utiliza para cocinar.

Como sea, como lo ha hecho siempre, se arregla. Y no sólo eso: Margarita sonríe.

A partir del mes que viene comenzará a percibir el subsidio por ser madre de siete hijos. Serán unos 1.600 pesos que, seguramente, le cambiarán la vida.

¿Cuánto cuestan la leña y las garrafas?

El valor de la garrafa standard, es decir, de 10 kilogramos, oscila entre los 22 y los 30 pesos. Se trata de un valor bastante lejano al que había fijado el gobierno, es decir, de 16 pesos.

Bianca, empleada de un local situado en Bolivia al 800, sostuvo que todo dependerá del uso para poder medir su duración, aunque lo normal, si se controla, es que "aguante" 20 o 30 días.

La alternativa del tubo de 45 kilogramos se encarece a 250 pesos. Claro que puede durar casi dos meses.

"La ecuación es simple. Cuando el clima no es tan riguroso no se trabaja tanto, por eso es fácil deducir que estos últimos días hubo mucho movimiento. La gente humilde se acerca con las monedas", indicó.

El empleado de otro local ubicado en Rincón al 3200 comenta que venden la garrafa de 10 kilos a 22 pesos.

"En este momento tenemos muchísimo trabajo. La época es propicia, pero además el comercio está cerca de tres barrios nuevos que carecen de gas natural", dijo.

Quienes deseen conseguir una garrafa a 16 pesos, deberán armarse de paciencia y sortear la cola de gente en algunas de las plantas de la ciudad, como la de Inglaterra al 1000 o la de Colón al 3000.

En tanto, 100 pesos oscila el valor de 100 kilogramos de leña, lo que alcanzaría para calefaccionar un hogar durante una semana.

La más baja de 2012

Bahía Blanca amaneció el viernes con la temperatura más baja del año, con una sensación térmica de 9,5 grados bajo cero en las afueras de la ciudad. A las 8, la temperatura alcanzó los 6,6 grados bajo cero en esa misma zona, mientras que en el centro llegó a los 2,3 grados bajo cero.

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