Acordaron votar un corset constitucional en España

Se incorporará a la Carta Magna un artículo que impide superar el déficit fiscal aceptado por la Unión Europea. Autonomías en la mira.
Los dos principales partidos políticos de España, enfrentados ácidamente hasta hace algunas semanas en torno a la crisis económica, se pusieron de acuerdo para modificar la Constitución para agregar un artículo que impone la disciplina presupuestaria. El acuerdo que modifica la Constitución de 1978 por primera vez desde 1992, fue registrado ayer en el Congreso de los Diputados, donde será sometido a una votación urgente la próxima semana, antes de que las Cortes se disuelvan, el 27 de septiembre, por las futuras elecciones generales.

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó el anuncio de la modificación de la Constitución el martes y dijo que se proponía “salvar a España de una intervención”.

El acuerdo de los acérrimos opositores incluye la elaboración de una ley orgánica, que debe ser aprobada antes del 30 de junio de 2012, en la que se fijará un techo al déficit público del 0,4% del producto interior bruto (PIB) a partir de 2020. Para el Estado central regirá un límite del 0,26% y para las comunidades autónomas un 0,14%.

El gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la principal fuerza de la oposición, el Partido Popular (PP), cerraron el pacto, que incluye un principio que impide a las administraciones públicas incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos por la Unión Europea (UE).

Los límites presupuestarios deberán ir reduciéndose hasta el nivel aceptado constitucionalmente y sólo se podrán superar los límites en caso de catástrofe natural, recesión económica o situaciones de emergencia extraordinaria, como en Alemania.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pretende que las 17 regiones autonómicas españolas bajen sus gastos como se compromete a hacerlo el gobierno central. El líder socialista en Madrid, Tomás Gómez, afirmó que los españoles están “un poco cansados” de que los poderes públicos envíen mensajes a los mercados. “Deben ser los mercados quienes den los mensajes, porque no están para especular y ganar millones de euros en una mañana”, criticó el dirigente socialista.

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