Hace pocos días recibí un email enviado por un veinticinqueño, conteniendo un artículo periodístico titulado “¿Habitantes de Veinticinco de Mayo en peligro de Arsenicismo Crónico”? De tal artículo extraemos algunos datos que consideramos muy importantes.
La muestra de agua fue tomada de un bar céntrico de la mencionada ciudad bonaerense. La concentración de Arsénico según la Organización Mundial de la Salud no debe superar 0,1 microgramo por litro (mg/l). Por otro lado el Còdigo Alimentario Argentino fija un máximo de 0,5 por litro. Superados dichos valores el agua no es saludable sino tóxica.
El consumo de aguas arsenicales con tenores mayores de 0,02 mg/l puede provocar Arsenicismo Crónico. En Argentina a partir del 22 de mayo de 2007 se modificó la exigencia de concentración máxima para Arsénico en el Código Alimentario Argentino: pasó de ser de 0,05 mg/l a 0,01. Los habitantes de Veinticinco de Mayo están expuestos a padecer una enfermedad crónica capaz de desencadenar diferentes tipos de cáncer por beber agua con elevados niveles de Arsénico.
Doce provincias del país, según el relevamiento difundido por la Sociedad Argentina de Dermatología, son las más afectadas por la presencia de Arsénico en el agua potable: Chaco, Salta, Santiago del Estero, San Luis, San Juan, La Rioja, Santa Fe, Tucumán, La Pampa, Córdoba, Buenos Aires y Río Negro. Es un grave problema de salud pública, ya que más de cuatro millones de personas corren riesgo de enfermarse e inclusive morir por esta causa”.
Hasta aquí la trascripción textual del informe académico. Por supuesto no es intención de provocar pánico en nuestras poblaciones, sino recordar que en varias oportunidades se han formulado preguntas parecidas en nuestra región, inclusive en la jurisdicción chavense. No ha llegado a nuestro conocimiento alguna información concreta sobre las respuestas a las supuestas gestiones ante las autoridades sanitarias nacionales o provinciales de turno. Nos viene a mente la protesta solitaria de un vecino de De la Garma que desde recientes años enarbola un reclamo en tal sentido. Ese vecino se ha presentado en diversos actos públicos con carteles alusivos y su propia voz, pero tampoco conocemos si ha logrado alguna respuesta clara y satisfactoria sobre el tema.
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