Cumplido el “retiro espiritual” del gobernador Juan Manuel Urtubey y sus futuros ministros en el Hotel Termas de Rosario de la Frontera, será hora de pensar en los pasos que vienen en materia de políticas de gestión para los próximos 4 años en la provincia.
El 10 de diciembre se cumplirá el primer mandato de Urtubey y es inocultable que se reconocen dificultades de gestión.
Urtubey les pidió a sus nuevos ministros, trabajo coordinado y en equipo y le dijo a El Tribuno que para los próximos 4 años será necesario profundizar acciones para llevar salud y educación a los que hoy no las tienen.
Se puede considerar que el cambio en Salud (Enrique Heredia en cuenta de Gabriel Chagra Dib) es tardío, ya que no se ven señales auspiciosas sobre los problemas en materia de prevención de salud en la provincia. Heredia es un sanitarista y en esa formación están puestas las fichas.
En Educación, Roberto Dib Ashur goza de un buen concepto en materia académica, aunque no tiene tanta experiencia en gestión educativa en los ámbitos primarios y secundarios. Su formación contable parece destinada a poner énfasis en los números y la construcción de edificios escolares, antes que en los contendidos pedagógicos.
Pero el sinceramiento de Urtubey sobre estos dos ámbitos, revela primero la necesidad y segundo la intención de un cambio. Se reconoce que el Gobierno necesita pasar de la inercia a la gestión. Urtubey debe atender los problemas urgentes en la provincia, pero no parece dispuesto a resignar su proyección nacional. Allí aparecen las incógnitas ¿Dónde está puesta su cabeza en la línea de tiempo electoral de aquí a 2015?
El gobernador salteño mira de reojo a la presidenta Cristina y cada vez que puede le envía señales de proximidad, pero en el camino se olvida de los dogmas del kirchnerismo.
Aparece cerca de la familia Noble Herrera y se toma fotos amigables con la heredera de Clarín, el grupo mediático más poderoso del país, enfrentado sin cuartel con la ideología y el accionar de la Casa Rosada.
Los dogmáticos K no le perdonan a Urtubey, este ni otros tantos desplantes y salieron a degüello en las columnas del oficialista Tiempo Argentino, donde dan por hecho que la ambivalencia del mandatario salteño, terminó por sepultarlo.
Urtubey navega entre aguas de mucha turbulencia; sabe que no puede descuidar los problemas más urgentes en la provincia, pero al mismo tiempo necesita mayor proyección en el contexto nacional. Muchas consultoras de jugosos honorarios trabajan para ello. Su estrategia seguramente será despegarse de a poco del kirchnerismo, aunque esto le signifique tragos amargos e inimaginables costos políticos.



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