Por Alcadio OñaEl segundo mandato de Cristina Kirchner tendrá el sello de la sintonía fina, según dijo ella en el acto de la UIA. Para el caso, mayor productividad de las empresas, con inversiones que incorporen adelantos tecnológicos y reduzcan costos: al fin, ganar por eficiencia y no por precios.
El título ya está. Y el paso siguiente, si se quiere clave, es definir a qué funcionarios les encargará la tarea .
Inevitablemente, más de un analista remite a episodios recientes. Esto es, a las presiones sobre importadores y exportadores, para que demoren pagos o adelanten ventas. Al 1 a 1 de Guillermo Moreno –“te dejo sacar un dólar si exportás por otro, lo que sea”– ; al cerrojo que el propio Moreno y el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray, montaron en el mercado cambiario y a los aprietes para que los operadores bajen el paralelo.
La lista es de sobra conocida. Y hasta podría incluir la manera, poco clara, si no desarticulada, con que el Gobierno puso en marcha la eliminación de subsidios. Para la platea, igual que funcionarios oficialistas y opositores, Amado Boudou se anotó en el registro de retiros voluntarios aunque ya había perdido el beneficio: vive en Puerto Madero.
Cuesta asimilar semejante saga a un ejercicio de sintonía fina. Parece, más bien, una danza de movimientos desorganizados y hechos a las apuradas.
Todo, menos el trabajo de un equipo afinado .
Un consultor que no hace mucho ocupó despacho oficial describe de este modo el panorama completo: “Pienso en qué debería hacerse y en qué va a hacer el Gobierno. Pero también miro lo qué está haciendo ”. Desde luego, es la secuencia de un escéptico.
En la misma línea, llega a afirmar que, aún con toda la importancia que tiene, el punto no está en el ministro de Economía que la Presidenta elija. Sino en cómo enfrentarán el ciclo que viene y, al fin, si en el futuro habrá más de lo mismo.
Así existan antecedentes que digan lo contrario, la política siempre debe mandar sobre la economía. Claro que acertar con las decisiones políticas es decisivo , porque la economía también se rije según principios y dinámicas que le son propias.
El mundo se ha puesto definitivamente hostil. La recesión en Europa, su tembladeral financiero y el de Estados Unidos remachan que la Argentina nunca estuvo blindada ni existió el desacople que mentaban varios analistas. Revelan, de paso, que hay balas picando muy cerca .
La economía brasileña viene en franca desaceleración, con algún trimestre recesivo, y el real se ha devaluado 11 % durante estos días de noviembre. Por lo que nos toca, el combo puede traducirse en menores exportaciones industriales y mayor ingreso de productos brasileños.
China es el otro gran canal de entrada de la crisis internacional. Allí la actividad industrial siente el impacto del repliegue de la demanda de Europa y EE.UU y empieza a contraerse.
De un modo u otro, sea porque los fondos especulativos salen del negocio o por el factor China, los coletazos le pegan al precio de la soja, que cayó al nivel más bajo desde octubre de 2010. Se sabe todo los que representa el complejo sojero: sostiene el superávit comercial, aporta divisas abundantes y apuntala los recursos del Estado.
Eso llega de afuera.
Y lo que está adentro tampoco ayuda demasiado .
Cada vez más, las cuentas fiscales son bancadas por el Central y la ANSeS. El apurón energético es un cuello de botella serio para la economía. Carcomido por la inflación, el tipo de cambio ahora no es tan alto ni tan competitivo. Hay dolarización incesante y fuga de capitales récord. El balance del comercio exterior tiende a resentirse. Y el efecto se ve en el stock de reservas.
Según el relato de Boudou, lo que se hará con los subsidios es “reorientarlos para mejorar la equidad y la redistribución del ingreso”. Puesto al revés, equivale a decir que antes no servían a un fin ni al otro, pero obviamente la cuestión no pasa por ahí: la quita busca rearmar la caja , verdadera matriz del esquema de poder kirchnerista.
En el acto de la UIA, la Presidenta propuso hablar “muy en serio” de la inflación. También luce imprescindible hablar muy en serio del INDEC , pues no hay manera de hacer lo primero si el termómetro que debe medir la inflación fue roto por el propio Gobierno.
Nunca está demás reconocer un problema, aunque éste existe hace tiempo. Y, encima, encadena distorsiones a lo largo de toda la economía. Pero mantener el mismo régimen estadístico transforma a la movida en un emprendimiento limitado.
Cuando aludió a la sintonía fina, Cristina Kirchner citó a la inflación, los salarios, a la inversión y las ganancias empresarias. Se sobreentiende que en la nómina también entra su propia gestión, involucrada en ese rosario y en uno mayor.
Tal vez se ha reparado en que era alto el riesgo de chocar y necesario enderezar el rumbo del barco.
El Gobierno puede llamarlo como quiera e intentar encubrirlo, pero la eliminación de subsidios es un ajuste fiscal hecho y derecho que se manifestará en aumentos al gas, la luz, el agua y probablemente al transporte de pasajeros. Y así como durante años hubo una transferencia de ingresos hacia los usuarios, en adelante éstos se los transferirán al Estado.
Los planetas ya no están alineados a favor. En este tiempo habrá que administrar la escasez, no la abundancia. Y será inevitable encarar los problemas que fueron barridos debajo de la alfombra, con los costos políticos incorporados .




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