Va aclarando el panorama para el gobierno de Sapag

El horizonte comienza a aclararse para el gobierno de Jorge Sapag, con el rumbo que (sin confirmación oficial aun) parece tomar la negociación para enfrentar la dura crisis energética. Ese rumbo mezclaría negociación y asociación.
Está más o menos confirmado (por lo menos no es negado por las fuentes empresarias consultadas) la posibilidad de que haya una asociación entre Repsol-YPF y la poderosa EXXON, con la complacencia de Neuquén (que ha trabajado para eso) y del gobierno de Cristina Fernández. La EXXON ha protagonizado ya numerosas reuniones, primero con el gobierno de Neuquén, después con el nacional, y es una empresa con experiencia ya en la explotación de shale y tight. Lo que se sabe hasta ahora es que se delineando la forma de unión (podría ser una joint venture) entre las empresas, para abordar fundamentalmente el trabajo inmediato en Vaca Muerta, el prometedor yacimiento no convencional de la cuenca neuquina. El gobierno neuquino hizo una aclaración durante la tarde de este jueves, asegurando que no había recibido ninguna comunicación sobre la unión entre ambas empresas. Fue una aclaración que podría interpretarse como innecesaria, a no ser que tenga motivos políticos orientados hacia la sensibilidad del gobierno nacional en estos asuntos.

Esta movida puede correr en forma paralela y sin molestarse con la obsesión del gobierno nacional de avanzar en la compra de acciones de YPF. Las últimas versiones, que toma este viernes en su edición el diario El Cronista Comercial, indican que Cristina aspiraría a quedarse con 33 por ciento de la empresa. Para esto, el Estado compraría el 25 por ciento que tiene la familia Eskenazi, (es negocio para los Eskenazi, se supone) y agregaría la compra de otro 8 por ciento de las acciones que ofrece Repsol en el mercado. Aquí el tema central es el precio de cada acción. Por supuesto, Repsol pretende el mejor, que es el que cotiza en el mercado de valores, y el Estado nacional busca bajarlo al mínimo, discutiendo cuestiones retrospectivas. En cualquier caso, seguirán las negociaciones en un contexto inexorablemente conectado con la posibilidad concreta de que se produzca una fuerte inversión en Vaca Muerta en asociación de YPF con EXXON, porque ¿de qué serviría invertir una millonada de pesos en comprar acciones de Repsol si después no hay plata para invertir en aumentar la producción?

Así las cosas, al menos en las estimaciones extra-oficiales, se esperan al mismo tiempo anuncios de inversiones en refinerías, con lo que se iría completando un panorama un poco más auspicioso. La claridad de estas cuestiones, aún pendientes de confirmación oficial, alienta una mayor expectativa en el gobierno de Jorge Sapag, que ha apostado fuertemente a esta movida de inversión conjunta entre privados y Estado para comenzar a dar pasos concretos en la explotación de la cuenca en yacimientos no convencionales. Cuando antes se termine de aclarar este camino, tal vez el único posible, mejor será para mitigar el dramático tránsito entre un petróleo que se acaba y otro que recién comienza.

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