La misma canasta de 12 productos cuesta, en promedio, $ 109,88 en la villa turística y $ 93,20 en la ciudad. La diferencia se redujo siete puntos porcentuales respecto del año pasado por el significativo incremento del 33,4% en los precios de las góndolas de San Miguel de Tucumán.
La iniciativa de medir y comparar, y de seguir las variaciones de rigor entre la temporada alta y la baja en Tafí del Valle ha permitido dar con un hallazgo sustantivo -que, de paso, explica el acotamiento de la brecha-: que el conjunto de los mismos productos considerados en 2011, en el mismo supermercado de la capital provincial, este año cuesta $ 93,20, es decir, un 33,4% o $ 23,37 más que hace exactamente 365 días. Vinculada al proceso inflacionario en marcha, esa suma representa un ahorro de únicamente $ 16,68 respecto del promedio de iguales comestibles adquiridos en las dos tiendas tafinistas de mayores dimensiones y movimiento comercial (no hay grandes supermercados en la plaza vallista). Entre enero y enero, la canasta disponible en esos locales ha aumentado el 25,79%: pasó de $ 87,35 a $ 109,88.
Esta segunda edición del análisis ha repetido la metodología usada en 2011, cuyos resultados fueron publicados en la edición del 24 de enero de ese año. A saber: se eligieron los mismos negocios tanto en Tafí -identificados con los nombres X e Y- como en la capital (un supermercado de tamaño medio ubicado en los márgenes del centro); en todos ellos se tomó nota de los precios al comienzo de la segunda quincena de enero (en los primeros, además, se registraron los vigentes en noviembre pasado, antes del ingreso a la temporada alta) y se consideró un listado idéntico de productos. Esto es, 12 artículos que habitualmente abastecen las despensas de las familias tucumanas. Conviene precisar que se tomó en cuenta la opción de primera marca en el caso del atún, el arroz, los fideos, la yerba, la leche larga vida, el café y la mermelada por la dificultad de conseguir artículos alternativos y, por ende, más baratos, en Tafí del Valle (esta misma restricción fue verificada en 2011).
Salir corriendo
Los cuatro registros practicados en los almacenes tafinistos han revelado pequeñas y moderadas alzas, y un puñado de inéditas caídas entre noviembre del año pasado y enero de 2012. En la tienda X, el fenómeno del aumento puede ser advertido en los valores del kilo de harina, el frasco de mermelada, la yerba y los paquetes de fideos largos y de galletas dulces y saladas -nobleza obliga a apuntar que hubo bajas en el café y la leche, variación negativa inexistente en el primer análisis-. Eso sí, algunos incrementos interanuales verificados allí dan ganas de salir corriendo: el kilo de azúcar valía $ 3,60 menos hace 12 meses (estaba en $ 5,40 y ahora cuesta $ 9). La tienda Y, por su parte, en el último bimestre remarcó al alza los precios del kilo de harina, el frasco de mermelada (por las nubes en Tafí), las galletas dulces, la leche, el atún y la sal.
Al cabo de un año se ha diluido la diferencia en el valor de la lata de atún de 170 gramos de primera marca advertida entre las tiendas de Tafí y el super de la capital. En enero de 2011, el precio promedio de este insumo era de $ 8,97 en San Miguel de Tucumán y de $ 15,25 en la villa turística (en la tienda Y había llegado a costar $ 17, con un incremento de $ 2 entre noviembre y enero del año pasado). Este mes, la lata en cuestión cuesta sólo $ 1,76 menos en la capital. En paralelo, el frasco de mermelada ha reemplazado al atún en materia de contrastes de precios: este es el artículo capitalino más barato, siempre en comparación con la oferta tafinista. En esa categoría, el segundo puesto es para el kilogramo de azúcar, mientras que la sal cierra el podio.
Centavitos
De la investigación surgen otros datos que relativizan el mantra de que todo es (un poco) más caro en la villa de Tafí, donde confluyen la afluencia turística -el incremento estacional de la demanda- y el costo fijo del transporte de la mercadería. Así, los paquetes de fideos largos, y de galletas dulces y saladas cuestan menos "arriba" que "abajo". En los tres casos se trata de centavos que no llegan a completar el peso, pero todo suma cuando el ahorro o la economía familiar están en juego. Lo saben bien los turistas con presupuesto limitado y especialmente lo saben los lugareños que en la temporada alta sufren la escalada de los precios al tiempo que -teóricamente- se benefician con el dinero que dejan visitas y veraneantes.
Pese a que el intendente tafinisto Jorge Yapura Astorga está convencido de que la villa no es cara y de que hay precios para todos los bolsillos, los habitantes del lugar se quejan del impacto del turismo, que, por otro lado, ha incidido de manera determinante en la formación de una "burbuja" inmobiliaria local (los sueldos y jornales de los tafinistos están a años luz del precio de los lotes y terrenos). De modo que la gente hace lo que puede. Esta ley de supervivencia comprende desde aprovisionarse en tiendas alejadas del centro del pueblo, y cultivar hortalizas y criar animales para el consumo particular hasta viajar para hacer la compra grande en un mayorista de San Miguel de Tucumán.

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