La psicoanalista Graciela Faiman, especialista en Familia y Pareja, señaló que la reivindicación del derecho al matrimonio homosexual apunta también al derecho a los hijos.
Faiman, especialista en Familia y Pareja de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), precisó que es difícil comprender el escándalo que produce la nueva forma de parentalidad. "En el continente norteamericano hay entre 6 a 14 millones de niños criados en familias homoparentales mientras que en Europa se está convirtiendo también en un hecho social. Conocemos testimonios de maltratos sexuales sufridos por hijos de parejas heterosexuales pero se sigue insistiendo en buscar indicadores de una problemática especial en criaturas de familias homoparentales", comentó.
¿Por qué la idea de legalizar el matrimonio homosexual genera tanta discusión no sólo en la sociedad argentina sino en muchos países del mundo?
Considero que está vinculado con el orden social y con los deseos de omnipotencia del hombre. El hecho de que un hombre ya no quiera un acto carnal con una mujer para engendrar y que una mujer ya sólo desee de un hombre su semen es lo que sigue despertando el mismo rechazo. La marca del sexo, varón o mujer, es la marca de la incompletud, "no lo somos todo". Creo que se confunde a la pareja homoparental con una cierta imagen omnipotente de completud.
Basta con recordar el mito del andrógino que relatara Platón en su Banquete.
Precisamente. Allí Aristófanes se refirió a la antigua naturaleza humana cuando existían tres sexos cada uno de los cuales portaba dos órganos sexuales. En esa época los hombres eran seres terribles por su fuerza y vigor y tenían tal arrogancia que llegaron a atentar contra los dioses. Estos deliberaron y finalmente Zeus encontró una estratagema para evitar matarlos y a la vez que los hombres, al hacerse más debiles dejaran de ser insolentes: los cortó en dos. En ese momento cada uno de estos seres comenzó a portar un solo sexo y cada una de las partes comenzó a echarse de menos y a buscar desesperadamente su otra mitad. Esto aparece en la historia de la cultura occidental con el advenimiento del cristianismo como religión fuerte, ya que toda la corriente judeocristiana en general, las religiones monoteístas de nuestra época, tratan al sexo de una manera que no era la forma en que se trataba en la antigua Grecia. Se advierte que el sexo tiene un poder subversivo que tratan de aquietarlo, tranquilizarlo. La psiquiatría moderna mantuvo a la homosexualidad dentro del terreno de las patologías hasta 1974. Ese año, en la revisión del Manual Diagnóstico de los Desórdenes Mentales (DSM por sus siglas en inglés) se las eliminó de la nosografía luego de una reñida votación, un recurso por cierto muy poco científico. Actualmente si bien la homosexualidad no es ya condenada no sucede lo mismo con respecto a la legalización matrimonial de uniones homosexuales y la aceptación de la homoparentalidad.
Los sectores más conservadores afirman que la reivindicación que supone la aceptación del matrimonio homosexual pone en peligro la familia.
La forma familiar de Occidente desde la modernidad hasta antes de ayer está en crisis por ciertos aspectos hipócritas, al guardar las formas hace que las formas sean más importantes de lo que realmente sucede dentro de la familia.
¿El debate que esto genera pasa realmente por una cuestión de los derechos de las personas del mismo sexo al matrimonio?
El derecho al matrimonio es la puerta de entrada al derecho de la familia y ahora con todo el tema de la biotecnología es posible que una pareja gay o lésbica engendre biológicamente un hijo. Creo que el derecho al matrimonio apunta al derecho a la familia y al derecho a los hijos. No produce tanto problema la unión civil. También en todo esto el psicoanálisis tuvo que ver porque fue empezando a tirar abajo algunos prejuicios. Sigmund Freud empieza sus trabajos hacia 1890 y tantos, en el mismo momento en que el escritor Oscar Wilde es encarcelado por homosexual a raíz de su relación con Lord Alfred Douglas.
El matrimonio es una construcción histórico-cultural pero las civilizaciones van cambiando.
Como psicoanalistas no podemos aceptar ningún colectivo ni homosexual ni heterosexual, existe la persona con esta tendencia y además va cambiando no solamente en relación a la historia personal sino en la cultura en donde se desarrolla. En estos momentos estoy realizando un trabajo acerca de las figuras femeninas en la literatura en tres momentos, en los años ''40 y ''50 con las heroínas de Corín Tellado; en los ''70 y ''80 con los personajes de Isabel Allende y Rosa Montero, y en la actualidad Stieg Larsson con la heroína Lisbeth Salander. Si comparás la heroína de Larsson con las de Corín Telleado, ambas son mujeres.
Un portavoz de la Conferencia Episcopal afirmó que el matrimonio homosexual "es la cosa más terrible que ha ocurrido en veinte siglos".
Lo terrible es que haya chicos muertos en una guerra y no escolarizados, y también el abuso sexual por parte de sacerdotes… Hay una hipocresía social que no está al servicio de mantener las formas de un orden social que se está resquebrajando. ¿Qué es lo que vendrá? No lo sé. Estamos viviendo un momento interesante que es el de la crisis en el cual hay un orden que se derriba pero todavía no sabemos hacia dónde va.
Las encuestas dicen que más del 60 por ciento de los argentinos están a favor del matrimonio homosexual.
No es que una pareja homosexual sea mejor o peor que una heterosexual porque hay parejas heterosexuales que más vale que no tengan hijos.
Cuando dos mujeres contraen matrimonio necesariamente desaparece el carácter patriarcal del mismo.
Sí, por supuesto. Nuestra cultura es una cultura patriarcal.
La igualdad de las parejas gays y lesbianas constituye la reivindicación política más importante de las sociedades modernas.
No hay que oponer homosexualidad con heterosexualidad, lo que hay que aceptar es la diversidad desde los transexuales, los travestis, los homosexuales, las lesbianas, los heterosexuales, hasta las formas diferentes de vivir cada uno su propia sexualidad. Lo que ocurre en el dormitorio de una pareja es algo que atañe exclusivamente a ellos. El único caso de perversión es el de un abuso de un sujeto que tenga mayor poder sobre una persona que tenga menos poder, eso es perverso. Salvo eso, todo lo demás es algo con lo cual la sociedad no tiene por qué meterse. Este es el otro problema, esta falta de límite entre lo público y lo privado. El dormitorio es lo privado. Lamentablemente a diferentes niveles se está haciendo público.
Siendo el psicoanálisis una disciplina de lo singular, no nos apresuraríamos a hacer consideraciones generales acerca de los matrimonios homosexuales o de la homoparentalidad. Habría que conocer cada caso, a cada persona. Quizás las estamos usando como depositarias de nuestro propio horror y nos aferramos a teorías que se tomaron como válidas en otros momentos y otros contextos socioculturales.
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