Teherán se comprometió con las potencias internacionales a no enriquecer uranio a más del 20% hasta el próximo encuentro del 23 de mayo en Bagdad. Para Israel se le dio “un regalo” al país persa para desarrollar una bomba nuclear.
El negociador jefe iraní Said Yalili compareció ante las cámaras con rostro victorioso. “Energía nuclear para todos, armas atómicas para nadie”, dijo al término de la primera cita de la nueva ronda de conversaciones sobre el programa nuclear de Teherán, realizada en Estambul. “Esta vez hemos decidido emprender un diálogo constructivo para posibilitar una cooperación a largo plazo y efectiva”, fue la otra frase elegida por Yalili para resumir los resultados del encuentro.
Irán no tuvo que poner todas las cartas sobre la mesa al reanudar el diálogo, pues la intención de los representantes del grupo “5+1”, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia y China) más Alemania, era sobre todo superar la impasse y crear una atmósfera propicia para las conversaciones. No hay que olvidar que tal vez esta sea la última oportunidad de una solución pacífica. Es por ello que se acordó un nuevo encuentro, en Bagdad, el 23 de mayo.
Para Israel las cosas son bien diferentes. El primer ministro Benjamín Netanyahu criticó las conversaciones mantenidas el sábado, asegurando que le dan a Irán cinco semanas más para seguir enriqueciendo uranio, hasta el próximo encuentro. “Mi impresión es que le han hecho un regalo a Irán”, dijo el israelí en Jerusalén, antes de reunirse con el senador estadounidense Joe Lieberman. “Creo que quienes más practican el terrorismo en el mundo no deberían tener la oportunidad de desarrollar bombas atómicas”, agregó.
Las amenazas de Israel de que detendrá el programa nuclear iraní y, si es necesario, recurrirá a un ataque militar, dejaron huellas en los últimos meses. A ello se sumó el endurecimiento de las sanciones contra Irán en el ámbito petrolero y financiero. Parte de las potencias mundiales han seguido una doble estrategia: por una parte se muestran dispuestas a dialogar, mientras que a la vez no dejan de presionar. Según fuentes diplomáticas, la cúpula iraní tiene claro que el tiempo juega en su contra.
Distintas fuentes indicaron que Irán está dispuesto al compromiso en lo que al enriquecimiento de uranio al 20% se refiere y en cuanto a ampliar los controles internacionales. Pero en lo que no cede es en sus cuestiones de política interna. Y en ese sentido no hay que dejar de tener en cuenta las amenazas de Israel de atacar las instalaciones de Irán, algo que alienta a ambas partes a mostrar más flexibilidad. Según distintos politólogos, a Occidente le viene mejor un compromiso con Irán que una guerra contra Irán.<

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