Lo confirmó ayer el enviado de la Liga Arabe y la ONU; la oposición desconfía de la iniciativa
DAMASCO.- Los esfuerzos diplomáticos para resolver la crisis siria parecen haber cosechado su primer triunfo. Luego de intensas negociaciones, el gobierno de Bashar al-Assad aceptó el plan del enviado de la ONU y la Liga Arabe, Kofi Annan, para poner fin al conflicto, que ya lleva un año y dejó más de 9000 muertos, según las últimas cifras difundidas ayer por la ONU.
La iniciativa de Annan incluye un alto el fuego por parte de las fuerzas sirias, una tregua diaria de dos horas en la lucha para retirar a los heridos y trasladar asistencia humanitaria, así como conversaciones integrales para una solución política.
El vocero de Annan, Ahmad Fawzi, señaló que el gobierno sirio aceptó la propuesta en una carta dirigida al enviado de la ONU. Sin embargo, de parte de Damasco no hay por ahora ningún pronunciamiento oficial sobre la aceptación del plan.
La oposición siria, que ayer reconoció al Consejo Nacional Sirio (CNS) como "representante formal" de los sirios, está convencida de que ésta es una nueva jugada del presidente sirio para ganar tiempo.
Además, el compromiso de Al-Assad no incluye un calendario concreto de cumplimiento del plan, según detalló el vocero de Annan.
El enviado de la ONU y la Liga Arabe señaló en un comunicado que la luz verde al plan por parte de Damasco es un importante paso que puede traer el fin de la violencia, ayudar a los que sufren y crear una atmósfera para un diálogo político "que cumpla las aspiraciones legítimas del pueblo sirio".
Además de convencer al régimen sirio, Annan consiguió el apoyo de China, que, junto con Rusia, se había opuesto a pedir en el Consejo de Seguridad la salida de Al-Assad.
Las potencias occidentales recibieron con prudencia el anuncio. Estados Unidos dijo que la decisión siria era "un paso importante", pero que la prueba de la aceptación del plan serán "las acciones reales" que tome de ahora en adelante el régimen de Al-Assad. La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, pidió al régimen sirio "acciones inmediatas", como un alto el fuego, e instó a la oposición a mantener una postura "unificada".
El embajador alemán ante la ONU, Peter Wittig, abogó también por "permanecer cautos" ante el anuncio de Damasco, ya que "Siria tiene un historial de vacíos de credibilidad".
Anoche, el presidente de turno del Consejo de Seguridad, el británico Mark Lyall Gran, anunció que Annan comparecerá ante el máximo órgano de la ONU el lunes próximo para informar los detalles del acuerdo aceptado por el régimen sirio.
Pese al anuncio, los combates no cedieron. Ayer las tropas sirias avanzaron hacia el Líbano para luchar contra los rebeldes refugiados en ese país. Algunos residentes de la zona aseguraron a la prensa local que los soldados sirios se habían adentrado en territorio libanés y habían destruido algunas granjas. Fuentes oficiales libanesas desmintieron más tarde que el ejército sirio hubiera conseguido cruzar la frontera, aunque sí confirmaron que hubo disparos.
Ajeno a lo que está ocurriendo en su país, Al-Assad visitó ayer el barrio de Baba Amro, en Homs, un ex bastión rebelde recuperado por las tropas del ejército sirio tras semanas de intensos bombardeos. El mandatario atribuyó la violencia a los "terroristas" y prometió que Baba Amro iba a ser reconstruido "mucho mejor que antes".
Reconocimiento
En tanto, las facciones opositoras sirias, reunidas en Estambul, reconocieron ayer al CNS como "representante formal" de los sirios. Además, instaron a Al-Assad a que retirara hoy los tanques de las ciudades sirias para probar su "buena fe" en la aceptación del plan de la ONU.
Por su parte, los países de la Liga Arabe anunciaron que llamarán a un "diálogo nacional" entre el gobierno sirio y la oposición.


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