Merkel y Sarkozy intentarán sellar el acuerdo antes del 1° de marzo; aumentan la presión para que Grecia negocie un canje de bonos
Los mandatarios anunciaron, además, medidas para el crecimiento y la competitividad, buscaron transmitir armonía acerca de la polémica tasa sobre las transacciones financieras y aumentaron la presión para que Grecia, amenazada por el default, llegue a un rápido acuerdo de canje de bonos con los bancos acreedores.
La visita de Sarkozy coincidió con un hito financiero: por primera vez Alemania colocó bonos a un plazo de seis meses con una tasa de interés negativa, un reflejo del nerviosismo de los inversores, que prefieren renunciar a la rentabilidad a cambio de la seguridad de recuperar su dinero, frente a la amenaza que representan los títulos de otros países.
El Bundesbank, el banco central alemán, informó que colocó títulos de deuda con vencimiento a seis meses por valor de 3900 millones de euros a un interés medio negativo del 0,0122%, en una operación con un volumen de demanda de 7080 millones de euros. Es como si los inversores pagaran a Alemania para poder prestarle dinero, algo que contradice la lógica misma de los mercados.
Mientras la crisis se ponía en escena en los mercados, Merkel y Sarkozy aseguraron que el pacto fiscal, es decir, la receta que debería devolverle la credibilidad a Europa, se firmará "a más tardar" el 1° de marzo.
Fue el enésimo encuentro marcado por la clara voluntad de mostrar unidad entre las dos mayores economías de la zona euro, en un día en que la moneda única abrió con otro récord negativo y en el que aumentó el temor de los mercados a una quiebra de Grecia. A pesar de reconocer que la situación es "tensa", en palabras de Merkel, y "muy compleja", según Sarkozy, la canciller insistió en que "el de Grecia es un caso aislado" y aun así "ningún país saldrá del euro". No obstante, dejaron en claro que Atenas no recibirá un nuevo tramo del rescate si no llega a un acuerdo de canje de bonos con los bancos acreedores.
Tras acordar un nuevo pacto fiscal en la cumbre del 9 de diciembre pasado, firmado por todos los países de la UE menos Gran Bretaña, se trata ahora de pasar de la teoría a la práctica. Una ley "freno" de las deudas que se inscriba en las Constituciones de los Estados miembros, sanciones directas para quienes incumplan y el adelanto del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MES) fueron las medidas formuladas en aquella cumbre.
"Hay posibilidades de que la regla de oro de freno al endeudamiento pueda adoptarse en enero. Si no es posible, se adoptará como muy tarde en marzo", señaló ayer Merkel, que insistió en que "la consolidación presupuestaria es un elemento esencial para el futuro de la eurozona".
Aun así, para ambos líderes llegó el momento de abordar también los otros temas que están hundiendo a Europa en la crisis. La próxima cumbre europea deberá producir también nuevas propuestas acerca de cómo volver a crecer y generar trabajo. "Queremos finanzas públicas sólidas y crecimiento. Queremos relanzar el crecimiento. Queremos no sólo mantener la estabilidad del euro, sino también una Europa fuerte, moderna y competitiva", insistió Merkel.
Para volver a hacer Europa "atractiva desde el punto de vista del trabajo", Alemania y Francia piensan presentarle a la Comisión Europea nuevas propuestas para crecimiento y ocupación. "Lo que nuestros amigos alemanes hicieron con su industria tiene que ser sin duda un ejemplo para todos nosotros", dijo Sarkozy.
Por su parte, la canciller dijo que es necesario apoyar a la pequeña y mediana empresa que representa le fuerza económica de Europa. Para hacer esto "es necesario contener los costos añadidos de los créditos".
La necesidad de crecimiento es también la bandera de la tercera economía europea, Italia. El primer ministro Mario Monti trató este aspecto la semana pasada en su primera visita al Elíseo, y lo hará también esta semana en Berlín. El 20 del actual, en Roma, los tres mandatarios se encontrarán para definir objetivos. Sin embargo, sus posiciones difieren por sus situaciones internas. Italia se encuentra contra la pared por su enorme deuda y, necesita crecimiento y ocupación más que sus socios. Sarkozy, por otra parte, quiere ser reelegido en mayo, y esto depende en gran medida de sus resultados en Europa.
En este contexto se da el debate acerca de la tasa sobre las transacciones financieras. Sarkozy insistió ayer en que Francia aplicará la tasa por su cuenta con el objetivo de arrastrar así de inmediato al resto de países de la eurozona Merkel apoyó a su socio, aunque fue más cauta. Dijo que su apoyo es "personal" ya que todavía no hay acuerdo con sus aliados en el gobierno.
El Papa pidió nuevas reglas financieras
ROMA (De nuestra corresponsal).- En su tradicional discurso al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede por el comienzo del año, el Papa advirtió ayer sobre "las graves y preocupantes consecuencias" de la actual crisis económica y financiera mundial, y reclamó nuevas reglas. "La crisis puede y debe ser un incentivo para reflexionar sobre la existencia humana y la importancia de su dimensión ética, antes que sobre los mecanismos que gobiernan la vida económica: no sólo para intentar encauzar [...] las economías nacionales, sino para dar nuevas reglas que aseguren a todos la posibilidad de vivir dignamente", dijo..


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