Se acelera el crecimiento de EE.UU.

Avanzó un 2,8% en el último trimestre del año pasado; los mercados, que tenían mayores expectativas, cerraron con pérdidas

WASHINGTON.- La buena noticia es que la economía de los Estados Unidos aceleró su crecimiento como nunca se había visto en los últimos 18 meses. Pero la contracara del asunto es que, por un lado, el impulso fue menor al esperado y, por el otro, que las razones que lo explican no parecen figurar entre las que alimentan las expectativas de continuación de una tendencia.

"La verdad, las experiencias del pasado reciente aconsejan un poco más de prudencia a la hora de evaluar el futuro", dijo Mark Zandi, de la consultora Moodys.

El dato alentador es que el crecimiento económico de Estados Unidos se aceleró en el cuarto trimestre del año pasado para llegar al 2,8%, lo que implica un punto más que el registrado en el trimestre precedente.

Su lado oscuro es que el 2,8% tuvo sabor a poco frente a la expectativa generalizada que esperaba una cifra oficial por arriba del 3%. Y, como si fuera poco, el consenso es que, con todo lo alentador que resulta, aún es claramente insuficiente para tener impacto en el desempleo y en la caída del consumo.

"Estamos en un buen momento, pero aconsejaría ser un poco cautos", añadió, en un juicio que se repitió a lo largo del día con tal insistencia que hasta la Casa Blanca pareció contagiarse y prefirió el tono bajo a la hora de comentar la noticia.

Fiel reflejo de ese ánimo, los mercados reaccionaron con malhumor. La Bolsa de Nueva York cerró en negativo y su principal indicador, el índice Dow Jones, descendió poco más de medio punto.

"Si bien las cifras con que evoluciona el producto bruto interno [PBI] son positivas, también indican que la economía no está tan bien", dijo Michael Sheldon, estratega principal en la consultora RDM Financial, de Connecticut.

"Estamos frente a datos alentadores. Pero es verdad que necesitamos un crecimiento todavía mucho más fuerte para recuperar puestos de empleo y reducir la desocupación a largo plazo", corroboró el jefe de asesores económicos de la Casa Blanca, Alan Krueger.

Fue difícil que los datos no se sustrajeran al clima de campaña electoral que ya impera en este país, pese al largo trecho que queda hasta la cita de noviembre.

Reforma fiscal

De ese modo, desde el entorno demócrata, la nueva radiografía que suministró la estadística oficial se utilizó para apuntalar el reciente llamado del presidente Barack Obama de "defender a la clase media" como dinamizadora de un crecimiento durable.

"Estamos en un momento crucial y lo que esperamos es que el Capitolio nos acompañe con una reformulación del sistema impositivo", añadió Krueger.

Obama viene pidiendo una reforma que haga que "los ricos paguen más impuesto que los pobres". Traducido a cifras y muy a brocha gorda, eso sería elevar a casi el 30 por ciento la tasa fiscal de quienes ganan más de un millón de dólares al año.

Los republicanos resisten todo lo que sea elevar impuestos y prefieren centrarse en un recorte del gasto.

Lo otro que se pone en duda del impulso que hubo a final del año pasado es que, al parecer, mucho de ello se nutrió en un excesivo stock industrial entre empresas que no siempre vieron, luego, que la demanda acompañara ese esfuerzo.

"Hay sectores, como los bienes de construcción, donde ese divorcio entre expectativa de venta y demanda es, tristemente, notable", dijo Steven Ricchiuto, de la consultora Mizuho Securities.

Con todo, la expectativa de una mejora de la economía norteamericana alienta el ánimo positivo en un panorama global de enorme inquietud por las restricciones que vive el bloque europeo y los temores de una desaceleración de China.

Más en lo doméstico, los demócratas esperan que la tendencia positiva se mantenga y consolide, como elemento crucial ante el proyecto de un segundo período de Obama en la Casa Blanca.

En los primeros días del año, hubo otros registros alentadores en la economía. Entre ellos, una baja del desempleo al 8,5%: el mejor indicador en casi dos años y una notable recuperación en la producción y venta de automóviles.

Eso alimentó la expectativa de que los "brotes verdes" de los que tantas veces habló Obama se convirtieran, por fin, en algo parecido a una maceta. Pero la tendencia aquí es a la cautela.

"No creo que, en lo que queda del año, vayamos a ver más que un aumento de las tendencias positivas. Nadie está pensando en que el país puede ponerse, en los próximos meses, en los niveles de empleo en los que estaba antes de caer en recesión", dijo Jared Bernstein, que integró el equipo económico de Obama.

Lo que sigue alarmando a los norteamericanos es el alto número de desempleados. Hoy hay casi siete millones de personas sin trabajo en los Estados Unidos.

Eso, con el agravante de que la cifra podría ser mayor si no fuera porque mucha gente se retiró del mercado de los que buscan alguna ocupación..

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