Sin acción social por las dos familias que habitan en 400 Departamentos siniestrados

Están “habitando” y no “usurpando”, las dos unidades habitacionales de planta baja siniestradas hace dos años, en los 400 Departamentos, las dos familias que en la madrugada del sábado ingresaron con sus diez hijos menores y un joven de 19 años.
Así lo explicó a TiempoSur el personal policial requerido por novedades en la causa instruída en la tarde del sábado, cuando sin éxito intentó persuadir a las familias que dejaran de ocupar esas unidades, deterioradas, sin servicios y con riesgo de derrumbe.

La tipificación del caso se debe a que no habría existencia de delito, dado que para ingresar a las unidades los ocupantes no debieron romper puertas ni ventanas, ya que no existen aberturas, por el abandono en que se encuentran, y deterioro que presentan tras el incendio, en enero de 2010, sin que se avance con la reconstrucción.

También sin éxito fue la gestión policial de una intervención social, provincial o municipal, dada la exposición a riesgo de varios menores.

En efecto, desde el sábado permanecen los dos matrimonios sanjuaninos, quienes residirían en esta capital hace al menos cinco años, aduciendo que no pueden pagar alquiler.

En el lugar, dada la presencia de menores, la Policía se limitó a requerir documentación a los mayores, para instruir una causa judicial que daría intervención a las áreas sociales responsables de buscar una solución, lo que hasta ayer no había ocurrido.

El sector se ha transformado en un peligroso foco de inseguridad para los vecinos, y de ocupaciones permanentes, que se reiteran, desde que en enero de 2010 un incendio arrasó con casi una veintena de las unidades, dejando a los propietarios a merced de la asistencia del Estado, que las ubicó en hogares subsidiados.

En esta situación se encuentran desde entonces, sin que el Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda (IDUV) avance en la reconstrucción prometida. Mientras tanto, en este nuevo caso, la asistencia social, se tomó el fin de semana largo.

Comentá la nota