El número de víctimas fatales y heridos también disminuyó fuertemente. La Municipalidad atribuye la merma de los casos a los controles de alcoholemia y la ejecución de obras públicas para mejorar la seguridad vial.
En el 2010 la cantidad de muertos fue la más baja de los últimos dos años: se redujo más del 12%. Mientras que la estadística de los accidentes marcó una disminución de más del 13%, de acuerdo con un informe del Centro de Información Estratégica Municipal elaborado en base a datos del Registro Automotor, la policía científica y la fiscalía de delitos culposos. En promedio, históricamente en la ciudad se morían 70 personas por año a raíz de los accidentes. Sin embargo, la cifra bajó considerablemente el año pasado: hubo 35 víctimas fatales (cinco menos que en el 2009).
La comuna atribuye la merma de los casos a los operativos de prevención encabezados por la Dirección de Tránsito, la ejecución de obras públicas para mejorar la seguridad vial y los controles de alcoholemia que se realizan todos los fines de semana en los lugares de esparcimiento nocturno. "Los operativos permanentes están dando resultados. Notamos un cambio de actitud entre los jóvenes a raíz de los tests de alcoholemia", dijo a LA CAPITAL la directora de Tránsito de la Municipalidad, Claudia Rodríguez.
Un termómetro para medir el comportamiento de los conductores fue Semana Santa, cuando el número de muertos en accidentes viales se redujo un 25% respecto a la misma fecha de 2010. Los especialistas coinciden en el diagnóstico: "Se está produciendo un cambio cultural a la hora de manejar un vehículo". Y destacan el trabajo de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Desde la Municipalidad recomendaron a los conductores tomar cuatro medida clave para cuidar su integridad física y evitar accidentes: usar cinturón de seguridad -una medida que es obligatoria-, utilizar casco para andar en bicicleta o moto, respetar las velocidades máximas permitidas y no consumir alcohol para manejar.
Los accidentes bajaron pese al crecimiento del parque automotor en los últimos cuatro años. En 2007 había 192.934 vehículos y 33.648 motos en la ciudad, mientras que en el 2010 fueron contabilizados 264.012 autos y 64.305 ciclomotores. Aunque en verano esa cifra se duplica por la llegada de miles de turistas de todo el país.
Si bien las estadísticas de tránsito mostraron una mejora, los especialistas advirtieron que todavía falta mucho camino por recorrer. Y encendieron una luz de alarma: la agresividad al volante y la falta de respeto a las normas son las principales causas de los accidentes de tránsito. Así lo determinó un estudio realizado por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (Cesvi).
Existen diversas teorías a la hora de analizar las razones de la conducción imprudente, pero según Cesvi se vinculan, en general, con la agresividad de la personalidad del conductor, el estrés del tráfico, el hastío de estar muchas horas al volante y la mala comunicación en la calle.
Según los especialistas, manejar bajo un fuerte estrés, angustiados, con bronca o presiones aumenta los riesgos de accidentes del tránsito. Un conductor que sale a la calle en esas condiciones tiene una menor capacidad de respuesta. Su concentración no es óptima, presenta menos iniciativas para resolver situaciones por sencillas que sean, y tiene dificultades para tomar decisiones adecuadas en los momentos justos.
De acuerdo con los expertos, los conductores estresados, angustiados, ansiosos, se muestran irritables, no pueden esperar, quieren pasar siempre, y no pueden coordinar con los demás, los movimientos de espacio y comportamiento en la calle. Le "tiran" el auto al de adelante, no respetan los semáforos en rojo, suelen ir a alta velocidad. Su conducción es agresiva.
Desde Luchemos por la Vida advirtieron que hay que sostener los controles de tránsito para que los cambios que se vislumbran en el mejoramiento de las estadísticas no sean transitorios. "No habrá seguridad vial sin un sistema permanente de controles eficaces y sanciones efectivas", indicaron y pidieron que se aborden las nuevas problemáticas como el uso del celular y el GPS, que son motivo de distracción.
Los efectos del alcohol al volante
- Conducir alcoholizado genera una falsa sensación de seguridad, que predispone a excesos de velocidad y violaciones de las normas de tránsito.
- Embota los sentidos, altera la percepción y disminuye la atención.
- Provoca trastornos de la visión, como el encandilamiento (adaptación más lenta a los cambios luz-oscuridad), dificultad para percibir los rojos (semáforos, luces de freno, traseras) y apreciación equivocada de la velocidad y las distancias.
- Se alargan los tiempos de reacción (las maniobras se hacen más lentas y torpes).
- Con más de 0,8 gramos se producen serias dificultades para mantener la dirección y velocidades, la visión se vuelve borrosa y las acciones erráticas.
- El límite máximo de alcohol tolerado en sangre por la ley es de 0,5 gramos para conductores particulares, 0,2 gramos para conductores de motos y 0 gramos para conductores profesionales.
Cómo se tipifican los delitos en los accidentes
Las variantes contempladas por el Código Penal respecto a los accidentes de tránsito son las siguientes:
- Homicidio culposo: el artículo 84 establece que la persona que por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de los deberes a su cargo, causa la muerte de otra persona será reprimida con prisión de 6 meses a 5 años e inhabilitación especial por 5 a 10 años. Bajo este delito se entiende que no hubo una intención de matar. El mínimo de la pena se eleva a dos años si hay más de una víctima fatal, o si el hecho hubiese sido ocasionado por la conducción imprudente, negligente, inexperta, o antirreglamentaria de un vehículo.
- Homicidio doloso: el artículo 79 determina que el que matare a otro será reprimido con una pena de entre 8 y 25 años de prisión en caso de que se compruebe que hubo intención.
- Dolo eventual: si bien esta figura no se encuentra tipificada en el Código, se entiende que existió dolo eventual cuando la persona pudo prever o representarse lo que podía ocurrir como consecuencia de una determinada situación (en este caso, el accidente y sus consecuencias).
Otro de los delitos que entran en discusión en este tipo de casos es el de abandono de persona. Según el artículo 106 del Código Penal, este delito tiene lugar cuando una persona pone en peligro la vida o salud de otro. Puede ocurrir que la víctima sea una persona incapaz de valerse por sí misma o que se encuentre incapacitado porque el mismo imputado sea el autor de esa condición. De comprobarse, las penas oscilan entre los 2 a 6 años de prisión. La situación se vuelve más compleja si como consecuencia del abandono la víctima sufre un daño grave en el cuerpo o la salud. En este caso, las penas aumentan entre 3 a 10 años. Incluso, se complica aún más, si la víctima fallece. Aquí las penas estipuladas oscilan entre 5 a 15 años de prisión. De todos modos, abogados penalistas consultados explicaron que si hay otras personas que puedan ayudar a la víctima en el lugar del hecho, no existiría lugar a la figura de abandono de persona.
Consejos para evitar choques
- No beber alcohol: las bebidas alcohólicas son fatales para los conductores. A los múltiples ensayos realizados sobre sus efectos y el rendimiento de precisión que se requiere al manejar, un estudio demostró que un solo trago compromete la habilidad de percibir un objeto inesperado, como la presencia de un peatón o la aparición repentina de otro auto. Una pequeña dosis de alcohol conduce a un déficit en el proceso de percepción, que puede hacer desaparecer un objeto del campo visual.
- No manejar con sueño: la somnolencia implica riesgos altísimos para los conductores.
- No usar el celular al conducir: el alcohol y la somnolencia se suman a otro factor multiplicador de riesgos, el uso de celulares mientras se conduce. Según los especialistas, los conductores no son conscientes de los riesgos que implica hablar por teléfono mientras se maneja, ya que las distracciones que provoca cuadriplican la posibilidad de chocar.
- Conciencia y responsabilidad: involucrarse es la palabra que usan los especialistas para instar a los padres de adolescentes a comprometerse en la educación vial de sus hijos. Una de las principales recomendaciones es actuar como modelos para sus hijos, con el fin de que reciban el entrenamiento y supervisión adecuados antes de lanzarse a conducir. Además, los expertos rescatan el valor de la comunicación, para ayudarlos a incorporar conciencia de riesgo y responsabilidad de sus propios actos.

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