Una chica de 19 años que nunca había manejado, tomó el vehículo de su hermano y se mató al chocar contra una pared en el barrio 8 de Abril. En Maco, un motociclista de 18 años, falleció al embestir a un hombre que circulaba en bicicleta.
La joven hizo caso omiso de las indicaciones de su hermano, se llevó la moto, recorrió 300 metros, hasta la intersección de Balcarce y Primer Pasaje, y se mató contra la pared de la Sede Social del barrio 8 de Abril.
La historia comenzó alrededor de las 18, en la casa ubicada en la calle 222, casi esquina Balcarce. La joven le pidió a su hermano que le prestara la moto para visitar a unas amigas que vivían en el barrio 8 de Abril a pocas cuadras de su domicilio.
El hermano de Jésica se negó terminantemente, alegó que la joven no sabía manejar y que por eso no le prestaría la motocicleta.
Ella le insistió hasta las lágrimas a su hermano. El muchacho se mantuvo inflexible en su postura y se negó a que su hermana circulara en el vehículo sin tener la preparación suficiente para conducirlo.
Así que dio por finalizada la discusión y salió a encontrarse con unos amigos en el barrio, pero se fue a pie.
La desobediencia
Jésica no desistió de sus intenciones de ir a casa de sus amigas en el vehículo que su hermano le había prohibido que conduzca, al menos hasta que adquiera la pericia suficiente para poder circular, por lo que a las 18, aprovechó que su hermano había salido a pie y, sigilosamente, para no despertar a su madre que dormía la siesta, se llevó la moto.
La sacó de su casa, recorrió algunos metros sin encenderla para no despertar sospechas y a los pocos segundos comenzó, lo que ella consideraba una travesura y el destinos terminaría convirtiendo en un accidente fatal.
La joven salió a toda velocidad por la calle Balcarce y su poco conocimiento o habilidad sobre el manejo de vehículos le jugó una mala pasada cuando quiso doblar en la primer curva que encontró.
Cuando llegó a la esquina del Primer Pasaje, intentó doblar, pero en vez de reducir la marcha, aceleró y chocó la moto contra una columna.
La inercia, hizo que su cuerpo continuara con el recorrido hasta impactar contra una pared.
El lado izquierdo de la cara de la joven quedó destrozado y la muerte se produjo instantáneamente.
Angustia y tensión
A los pocos minutos del accidente, los parientes y amigos de la joven empezaron a rodear el cuerpo y dificultaron el trabajo de la policía que tuvo que desalojar un perímetro de varios metros para permitir el trabajo de los peritos.
Los familiares de la joven se agolparon, la madre de Jésica sufrió un desmayo y tuvo que ser asistida por personal del Sease, mientras que el padre no podía contener el llanto y pedía que lo dejaran acercarse a su hija.
Mientras los peritos realizaban su trabajo, el padre de la joven trajo una silla, se sentó a pocos metros del cuerpo y comenzó a llorar desconsoladamente, mientras contemplaba, aún incrédulo, el cuerpo sin vida de la chica de 19 años.
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