Acceso a Salta: taparon un cementerio indígena

El caso se remonta a 2006 pero recién ayer uno de los protagonistas lo dio a conocer y marcó el lugar del hallazgo. El Tribuno dio aviso a Patrimonio Cultural y el Museo de Antropología para que intervengan en ese sitio arqueológico.
Una constante. Operarios aseguraron que el ocultamiento de restos arqueológicos es casi una norma en obras de Transnoa.

Otro caso. Un operario señaló que cerca de la columna 135 de la línea Gemes-Salta Norte fue ocultada una urna funeraria.

El ocultamiento de restos humanos que comenzó a investigar el juez Pablo Farah, en el tendido eléctrico que atraviesa el camino a Finca La Cruz, no fue un hecho aislado. Así lo indican nuevos testimonios que reunió El Tribuno sobre un enterratorio indígena que fue descubierto durante la construcción de la línea Güemes-Salta Norte y tapado nuevamente, sin dar aviso a las autoridades, para no parar esa obra en 2006.

Al igual que en el caso anterior, las irregularidades demoraron más de la cuenta en salir a la luz, y difícilmente se hubieran hecho públicas de no ser por la indignación generalizada que desataron los manejos de la transportista eléctrica entre sus trabajadores.

En medio de una feroz huelga, empleados expusieron el pasado lunes dos fotos tomadas el 12 de octubre de 2011, cuando una topadora destapo fortuitamente un esqueleto humano a pocos metros de la columna 72 de la línea de alta tensión Cobos-Salta Este. Los huesos, se supo, fueron escondidos en otro sitio que aún se desconoce, por orden de responsables de Transnoa, para que los trabajos no se vieran demorados por una medida cautelar.

Con todo, las dos fotos que miembros de las cuadrillas expusieron tras nueve meses de silencio, aparecieron como la punta de un iceberg que parece esconder bajo la superficie aristas impensadas.

Para el equipo periodístico que el mismo lunes decidió cotejar las imágenes con una observación al presunto escenario de los hechos, la primera sorpresa no tardó en llegar. En el sitio, ubicado a 24 kilómetros de la ciudad de Salta, a 500 metros de la autopista de acceso desde Gemes y a 100 metros del camino a Finca La Cruz, asomó una costilla en apariencia humana.

El martes, el juez Farah tomó la publicación de este diario como “notitia criminis” y envió al lugar a la Policía Científica y Criminalística. El rastrillaje terminó con el levantamiento de dos costillas, un fémur y otras tres evidencias óseas que fueron entregadas al Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF) para su peritaje.

Ayer, a falta de novedades en la causa, este diario decidió ahondar en testimonios y así llegó a trabajadores de una de las contratistas que trabajaron en la construcción de la línea de 122 kilovoltios que se extiende desde General Güemes hasta la estación transformadora Salta Norte, en las inmediaciones de la Universidad Católica.

Muy cerca de allí, una cuadrilla que en 2006 excavaba zanjas para una puesta a tierra del citado tendido se encontró, en la banquina sur del acceso norte, con infinidad de piezas cerámicas dispuestas a escasa profundidad. “A cincuenta centímetros empezamos a encontrar ollas y restos óseos”, confió a El Tribuno uno de los partícipes de aquel hallazgo arqueológico, que fue relacionado rápidamente con un “cementerio indígena”. Lejos de dar parte inmediato a Patrimonio Cultural y el Museo de Antropología, como mandan las normas, los responsables de esa obra de Transnoa ordenaron tapar todo. Desde esta redacción se dio aviso ayer a las autoridades competentes.

Cerca de la columna 147

“Estuvo mal”, reconoció el trabajador que se prestó a sacar a luz ayer el ocultamiento de restos arqueológicos consumado en 2006, a cambio de anonimato. De todos modos, confió su nombre y prometió que lo revelará cuando la Justicia convoque a los jefes responsables de la obra. “Nosotros callamos por miedo a perder nuestro trabajo y ver a nuestros hijos sin pan en la mesa, pero ellos, los que ordenaron tapar todo, lo hicieron por maldad”, recalcó el trabajador que ayer marcó el sitio exacto con piedras. Está a once pasos al este de la columna 147 de la línea Gemes-Salta Norte y a unos 30 metros del camino de ingreso a Valle Escondido. Debajo de esa marca, con toda probabilidad, las manos que corresponden hallarán uno de los tantos vestigios negados al patrimonio arqueológico, cultural e histórico de Salta.

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