Con motivo de conmemorarse el lunes el Día Mundial de la Prevención del Abuso Sexual Infantil, distintas organizaciones que trabajan en la problemática a nivel local realizaron este sábado una serie de actividades en peatonal San Martín y Mitre, frente a la catedral, que incluyó una radio abierta, intervenciones de diferentes artistas de la ciudad y la presencia del psicoanalista Alfredo Grande y la socióloga María Cristina de los Reyes.
De la jornada también participaron madres de los menores que años atrás acusaron por abuso al profesor de la escuela católica Nuestra Señora del Camino, Fernando Melo Pacheco. Si bien el docente fue absuelto por la Justicia en 2006, los familiares de los ahora adolescentes insisten en su culpabilidad y continúan la causa en instancias superiores.
“Los abusadores suelen ser personas muy aceptadas socialmente”
En diálogo con 0223.com.ar, la licenciada Patricia Gordon, integrante de la Red Solidaria de capacitación y tratamiento de violencias, abuso sexual y trata de personas, aseguró que si bien la elaboración de datos precisos sobre la cantidad de casos de abuso infantil que se registran a nivel nacional y en Mar del Plata “sigue siendo una deuda”, la problemática existe y buscarle una solución es responsabilidad del Estado, la Justicia y de la sociedad en general.
- ¿Porqué la manifestación se realizó frente a la catedral?
- Tiene un sentido muy importante: mostrar que la Iglesia es partícipe y cómplice de muchos abusos y Mar del Plata tiene una herida bastante profunda, que es la de los niños abusados en el colegio Nuestra Señora del Camino. No nos olvidamos que fue la Iglesia católica en la figura de (José María) Arancedo la que le dio la espalda a estas madres y fue él quien dijo que un abuso sexual no significaba tanto. Lamentablemente, más allá de algunos perdones que de vez en cuando aparecen, no ha habido ningún gesto de reparación hacia las víctimas porque, en el mundo entero, hay una importante cantidad de curas vinculados a temas de pedofilia.
- ¿Cuántas denuncias por abusos se realizan en Mar del Plata?
- No contamos con estadísticas y esto es algo pendiente. En general, las denuncias llegan de parte de otras instituciones u organizaciones y, muchas veces, también por el conocimiento que se tiene en la comunidad en cuanto al abordaje que venimos realizando, que es lo que se llama demanda espontánea. La mayor parte de los casos en los que estamos trabajando dentro de la Red, son de abuso sexual hacia niños y niñas, más algunos de personas adultas.
El director de un hospital de Chaco nos decía que allí ingresan casos todos los días y que uno de cada diez chicos es abusado. Esto no es muy distinto a lo que pasa en Mar del Plata y en otros puntos del país porque el abuso sexual, por más que se intente negar y duela o molesta, es mucho más frecuente de lo que uno piensa y no ocurre sólo en los sectores más carenciados de la sociedad, como casi siempre se cree. Es más, me animaría a decir que en los sectores de clase media y alta, hasta pueden llegar a ocurrir con mayor asiduidad pero no se dan a conocer debido a que la gente consulta con profesionales privados y no en centros de salud.
Los abusadores suelen ser personas muy aceptadas socialmente; líderes religiosos, políticos y hasta psicólogos, como Corsi. Lo que tiene que quedar claro es que abusador puede ser cualquiera y que no existe un perfil del abusador. Entonces, cuando se descree, la culpa la pasa a tener la víctima y su denunciante. Es decir, se revictimiza a la víctima.
- ¿Cómo trabaja la Justicia en este tema?
- Cada vez que alguien se presenta a hacer una denuncia, entra en un largo camino que, en muchos casos, dura años. Generalmente, se hace una primera denuncia en la que interviene la Fiscalía que, entiendo, debe realizar un proceso investigativo pero muchas veces no se hace y en esas primeras instancias ya queda desestimado el caso por supuestas faltas de pruebas; pese a que las pruebas son los relatos de los chicos y los informes de profesionales que intervienen en esto. Estos informes son descalificados porque, por ejemplo, la víctima habló con su psicólogo profesional. Esto es ridículo. Los profesionales tenemos un código de ética y trabajamos en función de eso. Lo que pasa es que en el ámbito jurídico no se cree en lo que no se ve, entonces a veces es necesario que aparezca una chica violada y, en lo posible embarazada porque ahí sí lo ven.
En el caso de los chicos de la primera infancia, el abuso siempre transcurre en secreto, bajo amenaza. No siempre es con violencia, sino con seducción. Los chicos pequeños pueden dar testimonio, lo que pasa es que lo hacen de acuerdo a su evolución psíquica y de la forma que pueden. Todo esto es descreído y muchas veces las causas se cierran. Son muy pocas las condenas para los abusadores.
Después hay otra instancia en la que los abusadores o sus familias reclaman en los tribunales estar en contacto con los chicos. De esta manera, las decisiones apuntan a lo que se llama revinculación, cosa que resulta ridícula porque la realidad es que hay un vínculo que está deshecho. La función paterna está perdida desde que se transgredió una ley simbólica pero fundamental para el ordenamiento de nuestra cultura, que es la que prohíbe el incesto. Quien transgrede esta ley está por fuera de la humanización y bajo ningún punto de vista podemos avalar este tipo de cosas.
- En el último tiempo se avanzó en la revisión de las condenas a los responsables de femicidios, por ejemplo. ¿Las penas a los abusadores son suficientes?
- No, no son suficientes. Normalmente, los acusados van a juicio abreviado y las condenas son de tres años como máximo y, por lo tanto, no son de cumplimiento efectivo. De esta manera, los abusadores pueden pasear por la calle tranquilamente y encontrarse con sus víctimas. Con la reformulación de las leyes que tenemos tenemos que avanzar en cuanto a terminar con la impunidad de este delito. Si hay algo que caracteriza el abuso, es la impunidad. No serviría una castración química ni ese tipo de medidas que a mí entender son parches para no establecer condenas y penas más acordes a la magnitud del delito.
Falta muchísimo en materia legal.
- ¿Cuál es la intervención del Estado ante este tipo de problemáticas? ¿Se le da contención a las víctimas?
- Ese es uno de los principales reclamos que hacemos: que tanto a nivel municipal, como provincial y nacional se tomen medidas para la creación de centros especializados en materia de abuso sexual infantil, donde se otorgue tratamiento y las víctimas tengan un patrocinio y un seguimiento jurídico. Hay casos de muchas mamás que quedan en la ruina directamente por las grandes sumas de dinero que deben abonar en función de los abogados, de tratamientos psicológicos. Me parece que las políticas de Estado deberían prever como primordial la atención psicológica, jurídica porque de algún lado tiene que venir la reparación.
En esta ciudad somos muy pocas las organizaciones sociales que venimos trabajando en la atención de víctimas de abuso. No hay un presupuesto acorde a las necesidades que tenemos ni recursos humanos, así como tampoco una formación adecuada en cuanto a la especialización del tema. Somos nosotros los que venimos cubriendo estos baches. El Estado tendría que tener un papel protagónico y hacerse cargo del problema.
- La labor de los psicólogos, entre otros profesionales, es muy importante para la contención de las víctimas. ¿Son respaldados por el Colegio?
- Yo fui secretaria del Colegio de Psicólogos de Mar del Plata y en ese momento formé una comisión de tratamiento abuso, violencia de género, trata de personas. En ese entonces se recibían muchas denuncias hacia los colegas que intervenían en estos casos por supuestas fallas éticas o mala praxis. Mi experiencia me dicta que generalmente estas denuncias eran infundadas, maliciosas, injuriantes y que, en realidad, respondían a un gran negociado, porque detrás de la defensa de abusadores hay una gran negocio que da millones, y del que participan abogados, psicólogos, médicos, etcétera.
No noto que desde los colegios profesionales se haya avanzado en estos temas y me parece que sería importante que tomaran alguna posición en función de este hostigamiento que venimos recibiendo quienes trabajamos en esto. Desde estas instituciones se debería tener un posicionamiento más firme ante los ataques que recibimos.
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