Aburrido y repetido

José Luis Jacobo

Así suena para la población en general el repetido conflicto de los guardavidas con la comuna local.

Una vez más, Nardone y los suyos marcharon hacia el palacio comunal, tocaron bombos, provocaron estruendo tirando cohetes, y le agregaron a la cuestión una dosis de violencia sin sentido ni disculpa, con daño a la propiedad pública. La acusación de Nardone de que el Ejecutivo los ningunea, no los atiende, y de que “después hacen un drama por unos bombos y unos cuetes”, más la arremetida contra el secretario de Gobierno Ariel Ciano, a quien acusa de dar largas a los reclamos, no alcanza para explicar lo que año tras año se padece en la ciudad cuando se acerca irremediablemente la temporada.

No es cuestión de aliviarle la carga a Ciano, o a su jefe Pulti, dos absolutos impunes que no se hacen cargo de sus responsabilidades, y mal dan cuenta de su accionar. Pero esta película paupérrima por recurrente de los guardavidas, cansa. Nardone dijo que van a pagar lo que rompieron, pero no es suficiente: quien reclama debe hacerlo respetando al conjunto social al que pertenece. No es creíble que digan que lo hacen por “la seguridad de la gente”, cuando lo que hacen en su reclamo, realmente, es ponerla en peligro.

Es difícil creer que Ariel Ciano estuviera en condiciones de atender a Nardone o a cualquier otro esta semana. Más bien debe de estar bastante alterado por las revelaciones que Julio D’Auro, ex militante montonero, realizó en el juicio que lleva adelante el Tribunal Oral Federal sobre violaciones a los derechos humanos. Sus citas ubican al padre del secretario comunal inminente concejal, Vicente Luis Ciano, en un escenario cuando menos de acabado conocimiento de la existencia de un centro de detención ilegal en la Comisaría Cuarta de Mar del Plata.

Según manifestó D’Auro -y la prensa adicta evita publicar-, estando en detención en manos de las fuerzas de seguridad, debió vender una propiedad. Los contactos para que firmara los papeles de venta con intervención de una escribana local se hicieron por intermedio de Ciano, que como es público y notorio, fue declarado hace unos años ciudadano ilustre en el HCD.

Por otra parte, no es ésta una gestión que va por una comunidad más justa e inclusiva, como gusta de expresar el concejal Leandro Laserna. Muy por el contrario, cada día es más evidente lo que ocurre en la distribución del gasto público y su consecuencia en la vida diaria del marplatense promedio: dos millones trescientos mil pesos para una pista de skate, y ni un centavo para la escuela 504 de ciegos. La descripción es por sí sola toda una definición.

Lo que hacen, día tras día, es repetido y profundamente injusto y excluyente.

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