Abrió el nuevo Correo con Kirchner como protagonista

Abrió el nuevo Correo con Kirchner como protagonista
La Presidenta celebró la presencia de público en los festejos del Bicentenario
Un exaltado Julio De Vido mostraba los logros de su gestión y convertía la reapertura del emblemático edificio del Correo Argentino en un acto bien kirchnerista. Afuera, los militantes, en su mayoría jóvenes, se agolpaban sobre las vallas a la espera de Néstor y Cristina Kirchner mientras puertas adentro la Presidenta tranquilizaba a su marido sobre adónde habían ido a parar las oficinas que había en el histórico palacio.

Con un mensaje de convocatoria, Cristina Kirchner dejó inaugurado ayer al mediodía el Centro Cultural Bicentenario, ubicado dentro del Correo Argentino, que fue refaccionado desde el año pasado y que ayer abrió sus puertas con una muestra de arte de las provincias.

"Quiero que éste sea una espacio de arte federal y popular. Va a tener un fuerte componente latinoamericano", sostuvo la Presidenta en su discurso, que demoró una hora y cuarto. El acto, en el segundo piso del palacio, estaba citado para las 11.30. La Presidenta llegó a las 12, pero en lugar de presentarse en el escenario, donde la esperaban unas 500 personas, prefirió primero ver la muestra que desde ayer abrió al público.

Y de paso vio un espectáculo vanguardista llamado Hombres Trabajando, con un grupo de jóvenes que se colgaron de los andamios, sólo para el deleite de la jefa del Estado y su marido. Los invitados y la prensa estuvieron vedados para circular y todos se debieron enterar del espectáculo por el ruido de golpes y la música a todo volumen que llegaba desde la planta baja.

"Cristina, pero el Correo ¿dónde lo vas a poner?", preguntaba inquieto el ex presidente Kirchner mientras De Vido hacía la presentación oficial con un encendido discurso en el que anticipó la apertura de la estación Correo Central de la línea E para fin de año. La Presidenta se encargó de hacer públicas las dudas de su marido, conocedor -según contó- del palacio, porque su padre lo llevaba de chiquito.

"Desde el viernes he sentido que el objetivo de esta celebración participativa, democrática y federal lo estamos logrando", festejó la Presidenta. "Me siento muy orgullosa", planteó, además, mientras el público, en su mayoría empleados del Ministerio de Planificación, le dedicaba gritos y aplausos a Kirchner, que había iniciado las obras.

La gran cúpula de cristal, el tesoro del nuevo palacio, estuvo ayer iluminada con los colores celeste y blanco, y hoy por la noche formarán las banderas de los países que estarán representados por sus presidentes en la cena de honor que dará Cristina Kirchner.

La Presidenta se mostró de buen humor. A diferencia del viernes pasado, cuando dejó inaugurado el paseo del Bicentenario en la avenida 9 de Julio, esta vez no se emocionó y se encargó de retar públicamente al ministro de Planificación. Fue en broma, pero el llamado de atención no pasó inadvertido. De Vido había dicho que en la obra del Correo había sido fundamental el compromiso de Cristina cuando era senadora y esposa de Kirchner. "No soy más senadora, pero sigo y voy a seguir siendo siempre su compañera de vida", le aclaró la jefa del Estado mirando al ex presidente, a quien presentó, llamativamente, no como diputado nacional ni presidente del PJ, sino como secretario general de la Unasur, momento en que hizo levantar de sus sillas a los invitados para aplaudirlo.

La Presidenta llegó al Correo con el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y la mandataria de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos. Además, estuvieron el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros Amado Boudou, Florencio Randazzo, Julio Alak, Débora Giorgi y Alicia Kirchner.

"Creo que es parte y obligación de todo buen ciudadano saber la historia de su país y recordar a sus héroes como hombres y mujeres de carne y hueso como nosotros, con nuestras pequeñeces y también con las cosas grandes", planteó la Presidenta.

"Que no nos vendan que, en realidad, todo lo que pasó fue mejor y todo lo que hoy existe no vale. No es así", agregó en el final, y agradeció la masiva asistencia de público a las celebraciones.

Después de saludar a una modelo vestida de gala como Eva Perón, la Presidenta salió y saludó a los militantes.

Ella, por un lado de la calle, y Néstor Kirchner, por la vereda de enfrente.

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