Si bien los proyectos en marcha son de pequeña escala y están en la inicial etapa de experimentación, los entendidos aseguran que son buenas las expectativas que se abren en la provincia para la producción de olivo.
Jorge Scarone, profesor de la UNLPam y director del proyecto se mostró optimista respecto a las potencialidades que podría desarrollar la producción de olivo principalmente en la región este de la provincia. Ya hay dos plantaciones en marcha, una en Santa Rosa en un predio de aproximadamente una hectárea, y otra en Trenel, del doble de esa superficie, ambas en estado de estudio por parte de los especialistas.
El proyecto desarrollado por la Universidad esta vigente desde el año 2010 y se enmarca en los programas de investigaciones de la Universidad. Apunta básicamente a conocer las posibilidades del cultivo de olivo en la provincia. La elección de esta variedad se fundamentó en sus potenciales de adaptación al suelo pampeano y también por las condiciones socio-económicas actuales.
“En este momento un número importante de provincias está desarrollando proyectos de plantación de olivos y la cantidad de hectáreas dedicadas a este cultivo ha crecido notablemente incluso llegando a superar las 100 mil”, indicó Scarone ayer.
Las plantaciones más cercanas a La Pampa están ubicadas en Puán y Dorrego, provincia de Buenos Aires, con unas 2.500 hectáreas. Las primeras se desarrollaron con sistemas de riego complementario, “pero la realidad es que el olivo en Europa -donde están los países de mayor producción- es normalmente una planta de secano, y apenas el 30 por ciento son plantaciones con riego”, indicó el profesor.
Teniendo en cuenta estas características es que se evaluó la posibilidad de desarrollar plantaciones en La Pampa, sobre todo en la región al este de Santa Rosa, donde los promedios de precipitaciones son mayores a los 600 milímetros anuales.
Scarone aclaró que estos proyectos puestos en marcha en la provincia son de tipo experimental y que para la primera recolección de olivo se requiere de un lapso que va de entre los cuatro a cinco años, pero luego es muy prolongado el período de producción.
“La idea es que puede resultar una especie complementaria en establecimientos de secano, es decir de suelos no utilizados”, dijo y agregó, como dato destacable, que en todo el país las plantaciones se han realizado con diferimientos impositivos “o sea, que hay importantes franquicias del Estado nacional para establecimientos de olivo, lo cual es una ventaja importante para los productores locales que podrían ir capitalizándose mientras esperan la producción”.
En los casos puestos en marcha la inversión más importante la demanda el sistema de riego, “pero al ser complementario -explicó Scarone- la superficie de terreno apta es mucho más barata que en la zona de regadío”. Dijo en este sentido que el olivo se adecua muy bien a los suelos arenosos, y lo único que requiere es no tener la piedra demasiado cerca, para el pleno desarrollo de las raíces.
Actualmente están en marcha por este proyecto dos plantaciones, una hectárea en la Facultad de Agronomía, donde se están evaluando diez variedades de olivo -para determinar cuál se adapta mejor a los niveles de salinidad-, y en otras dos hectáreas en Trenel, a través de la cooperativa de esa localidad. En este caso con posibilidades de extender el suelo cultivado.
Lo cierto es que el caso de Santa Rosa está tomado como la prueba extrema en secano, es decir, si realmente funciona el olivo en esta zona puede hacerlo en cualquier región ubicada al este de la provincia.
Scarone indicó que el proyecto está siendo asesorado por la Universidad Politécnica de Valencia, España, y tiene por objetivo la producción de fruto (para conserva) y para la elaboración de aceite, sobre todo con pequeños productores.
También está la idea, en la medida de que se consigan los recursos, de trasladar este tipo plantaciones a la zona de riego de la provincia, como Bajo los Baguales, en el extremo sureste pampeano.
El director del proyecto dijo que con adecuadas políticas de Estado, productores con superficies de entre 10 y 15 hectáreas podrían desarrollar unidades económicas viables, ya que se puede tomar a este tipo de plantación como complementaria a otras actividades agropecuarias, ya sea por iniciativa propia, tercerización o distintos tipos de asociativismo.
Scarone comentó que el olivo tiene “muy buena comercialización” a nivel mundial, con plena expansión de los mercados por lo que habrá que aguardar un par de años para saber si es recomendable o no para su desarrollo en la provincia.
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