Por fin, abre la sala de diálisis del Centenario

Aunque la nueva sala de hemodiálisis del Hospital Centenario quedó inaugurada formalmente hace casi seis meses, recién hoy se pondrá en funcionamiento. Luego de sortear todo tipo de inconvenientes, incluido un robo de cuatro computadoras que se produjo la semana pasada, el servicio terminó de mudarse ayer y a partir de las primeras horas de hoy comenzará a recibir a los pacientes que ya se dializan en él. La expectativa del Ministerio de Salud provincial es que, de las 60 personas que ya reciben hemodiálisis en el Centenario, se pueda llegar a 168.
Y así, progresivamente, evitar que deban hacerse el tratamiento a cargo del Estado en el sector privado.

   El jefe del servicio, Claudio Mascheroni, explicó ayer que la sala permitirá atender con los máximos estándares de bioseguridad hasta a unos 200 pacientes. Aparte de 168 en hemodiálisis (a razón de 84 por día) el nuevo espacio podrá aumentar su capacidad con quienes necesitan diálisis peritoneal.

Los fondos. En la nueva sala el gobierno provincial invirtió 2,2 millones de pesos y otro millón y medio lo aportó, para equipamiento y mobiliario del servicio, la Fundación de Ciencias Médicas.

   Pero desde que las autoridades sanitarias cortaron las cintas de esa obra, al flamante espacio no dejaron de aparecerle problemas.

   El más grave fue que se inundaba su sala de máquinas, en el subsuelo, lo que lo volvió inoperable y obligó a encarar obras complementarias en los desagües. Aun así, el problema no pudo resolverse hasta que se descubrió que una de las cañerías estaba obstruida por escombros y bolsas de nailon.

   Y cuando esos trabajos se concluyeron, ya en pleno proceso de pruebas para que hoy pudiera abrirse la nueva sala, se descubrió que cuatro computadoras que iban a ser utilizadas en el servicio y se encontraban bajo dos llaves se habían esfumado.

   Pese a que el propio ministro de Salud, Miguel Angel Cappiello, mostró cierta suspicacia ante el hecho de que “cosas como esas ocurran, aun con vigilancia privada las 24 horas”, aseguró que esta vez no habrá más dilaciones.

   “Hoy la sala empezará a funcionar y la meta es que progresivamente se puedan traer al hospital los pacientes que hoy se atienden en el sector privado”, afirmó, una situación que le cuesta al Estado de 500 mil a 600 mil pesos al mes. Pero esa recuperación, explicó, insumirá “readecuaciones” de presupuesto, por ejemplo, para designar a más personal técnico.

   Tanto para los médicos como los pacientes, hoy será un día de fiesta. Y aparezcan los problemas que aparezcan, ya “no habrá vuelta atrás”, afirmó orgulloso Mascheroni.

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