Finalmente, la Caja Forense aprobó la puesta en marcha de un ambicioso proyecto inmobiliario que estará emplazada en terrenos de la entidad en la ruta 5. Lo hizo a través de una asamblea de socios que dio el visto bueno a la iniciativa por una muy amplia mayoría: solamente se opuso uno de los asistentes.
Los dirigentes de Caja Forense respondieron a todas las consultas sobre la iniciativa, incluyendo alternativas para la construcción del hotel y la operatoria financiera y de inversión. También pusieron a disposición toda la documentación realizada hasta el momento, que contempla: la caracterización del sitio; el diagnóstico paisajístico de Carlos Thays y Jorge Bayá Casal; los estudios de factibilidad; el interés ya demostrado por algunos inversionistas para construir; los beneficios de las mismas, y detalles de los estudios preliminares.
Los "dossier" detallan los planes para agua potable y para riego; la red de cloacas y desagües pluviales; forestación y trama circulatoria; energía eléctrica y gas natural; código de edificación, entre otros puntos. Durante la asamblea, presidida por el presidente de la Caja, Roberto Alba, los responsables de la entidad descartaron terminantemente cualquier impacto ambiental adverso.
El desarrollo urbano se haría al este del autódromo, en un inmueble de 61,5 hectáreas, distante a seis kilómetros del casco urbano de esta capital. Se prevé una división del mismo en 240 lotes, de entre 1200 y 1500 metros cuadrados cada uno, más una parcela mayor, sobre la ruta, que se destinaría un hotel internacional con 60 habitaciones, recreación, restaurante y salones de congresos y convenciones, que pertenecería a la cadena Howard Johnson.
Hace tres meses, cuando surgió una polémica, Alba afirmó, en una entrevista con este diario, que "nunca se pensó en un country o en un barrio cerrado" al proyectar el loteo. Dijo que la Caja está en sintonía con la filosofía que tiene la ciudad a lo largo de su historia, que es la inexistencia de ghettos o barrios cerrados. "Cuando discutimos el proyecto con el paisajista (Carlos Thays), aceptó venir a la ciudad por tres motivos: porque le gusta La Pampa, porque somos una institución y porque no iba a construirse un barrio cerrado", explicó.
Cuando se le preguntó si el dinero para afrontar el proyecto es de la institución o si se recurrirá a algún tipo de financiamiento, el directivo respondió: "El dinero es propio, en el sentido de decir que tenemos comprado, y pagado, el inmueble. Luego, el desarrollo en sí, se hará parcialmente con fondos propios y, por otro lado, habrá un flujo financiero producto de la venta de los lotes".
Alba no habló de montos, pero en aquel momento se habló de una inversión inmobiliaria de cinco millones de dólares.
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